Domingos con D: Despierta, Identifica la interferencia y recupera la señal
Me resulta extraño escribir y no publicar. Me resulta casi anormal redactar mis pensamientos en un espacio que no sea el escritorio de WordPress, ese lugar donde suelo dejar la huella de mis narraciones. Pero este silencio es necesario; es parte de la reconstrucción.
Esta semana tuve una conversación real, de esas que te devuelven al suelo, en el pequeño comercio donde compro las cosas que me faltan. Mientras estaba allí, otra mujer (una vecina) me paró. Por primera vez me interpeló, acusándome de que ya no saludo por la calle, de que no me paro a hablar con nadie y de que no devuelvo los «holas» ni los «adioses».
Esa mujer pretendía convencerme de que me quiere mucho, de que ella «nunca me ha hecho nada» y que debería retomar el contacto social. Y en parte tenía algo de razón: ella, en sí misma, nunca me hizo nada directo. Pero mientras soltaba su discurso de preocupación y de víctima con ese tono donde yo pasaba a ser la «mala persona sin educación» por retirarle la palabra, una luz se encendió en lo más profundo de mi mente.
«No es que no me hable contigo», le dije tranquilamente. «Es que no tengo interés en volver a relacionarme con ladrones, mentirosos, pirómanos, delincuentes, asesinos, pederastas, misóginos, maltratadores ni con nadie que tenga que ver con gente que se dedique al falseo de hablar por detrás, fomentando que pasen cosas como lo que me ha pasado a mí. Ya he aprendido, señora».
«¿A que yo nunca te hice nada?», intervino entonces la tendera.
«¿A que nunca dejé de hablarte ni de venir por aquí?», le contesté a la dueña, marcando la diferencia entre el trato comercial y mi espacio personal.
La señora que me pedía explicaciones saltó:
«¡Pero no digas eso! Aún eres muy joven».
Y ahí se abrió en canal el faro que me guía. Solté, como un manantial de consciencia:
«Precisamente por eso, señora. Soy joven, tengo derecho a ser feliz y no voy a permitir que nadie interfiera. No quiero vivir rodeada de gente dispuesta a hacer daño a las personas que aportan. No tengo por qué contarle mi vida a personas que van a usarla para criticarme o para facilitar que me la arruinen».
La tendera terminó dándome la razón. Los demás presentes agacharon las orejas sonrojados porque no están preparados ni para reconocer las cosas ni para hablar de lo que pasó, se sienten interpelados y se ofenden. Pero, al igual que yo, tendrán que hacer el ejercicio de reconocer lo que sucedió y superarlo. La señora en cuestión, por fin, entendió a qué me refería.
Alguien me preguntó después qué había hecho para estar más guapa. «Dejar de hablar con gilipollas y malas personas», respondí con sorna. Pero la verdad es que simplemente empecé a trabajar en mi autoestima y a desvincularme de la masa sucia y viscosa que impregna estas micro-sociedades envenenadas.
Así que he decidido regalarte estas píldoras los domingos, con D de Domingo. No quiero convencerte de nada; quiero aportarte la información que a mí me sirve para detectar mis puntos de dolor. Voy a usar mi experiencia y mis sesiones de psicoterapia para darte herramientas que te ayuden a curar o a buscar la ayuda necesaria para ello.
Antes de empezar, quiero que sepas algo importante: puedes ser feliz. No importa dónde estés ni cuál sea tu contexto. Si lees esto, hay esperanza. No estás sola ni solo. Somos el punto de partida.
DÍA 1. Despierta: Identificar la interferencia para recuperar la señal
Empezar esta serie de domingos no es un acto de relajación; es un acto de insurrección psicológica. He decidido que mi recuperación no será un concepto abstracto, sino un registro de hechos. Para desintoxicarnos de una sociedad que premia el sacrificio de la identidad, el primer paso es técnico: recuperar la interocepción.
La interocepción es nuestra capacidad de sentir el estado interno de nuestro cuerpo. El ruido social y el estrés mantenido funcionan desconectando este cableado. Como señala Bessel van der Kolk (2014) en El cuerpo lleva la cuenta, el trauma y el estrés crónico pueden silenciar las áreas del cerebro encargadas de la autoconciencia biológica, dejándonos incapaces de confiar en nuestras propias sensaciones. Te enseñan a ignorar tus nudos en el estómago para que aceptes lo que otros dicen de ti. Mi primer paso real siempre es volver a conectar esos cables internos y reparar el funcionamiento de la maquinaria.
El Protocolo de Observación (Semana 1)
Para conocer realmente lo que ocurre en mi mecanismo, lo que hago es iniciar un proceso de observación interna tratando mi cuerpo como si fuera un laboratorio de datos. El ser humano funciona como un ordenador (de hecho, los ordenadores y la tecnología sólo son una expresión externa de nuestro propio funcionamiento interno). Para que me entiendas, no busco «sentirme bien», busco sentir la verdad:
Identificar el secuestro emocional: Según la inteligencia emocional de Daniel Goleman (1995), cuando el sistema límbico se activa por una amenaza percibida, ocurre un «secuestro de la amígdala». Esta estructura toma el control y bloquea nuestra corteza prefrontal, impidiendo que razonemos con claridad. Esta semana, cuando sientas esa «niebla», tienes que acostumbrarte a nombrarla: «Esto es una respuesta de estrés agudo». No es una respuesta natural tuya, es una respuesta que te han inoculado, para deshacerte de ella tienes que reconocerla.
Diferenciar el estímulo: Observa y empieza a anotar qué situaciones disparan tus niveles de cortisol, la hormona del estrés que, según Robert Sapolsky (2004), en niveles crónicos desmantela nuestra respuesta inmunológica y nuestra claridad mental. Si mi cuerpo se tensa, es porque mi sistema nervioso está detectando una interferencia que mi mente racional aún intenta justificar.
Validación técnica: Deja de decirte que «exageras». Personalmente, he empezado a entender que mi respuesta emocional es lo que Antonio Damasio (1994) llama «marcadores somáticos»: señales biológicas que nos ayudan a tomar decisiones vitales antes incluso de que la lógica intervenga. Puede que no seas consciente de qué es lo que te está afectando, pero tu cuerpo sí sabe que hay algo que te está afectando. No es instinto, es ciencia, nuestra mente percibe mucha más información que nosotros mismos y nuestro cuerpo avisa desde el profundo subconsciente.
Mi compromiso real esta semana: Voy a dedicar diez minutos cada día a la atención plena dirigida, observando mi incomodidad sin juicios. Si aparece el miedo o la duda, voy a observar dónde se alojan físicamente. No voy a intentar «curarlos» aún; solo voy a reconocer que están ahí y que son residuos de interferencias externas. El próximo domingo te cuento qué he detectado y si quieres contarme tú, te leo en los comentarios.
Nota de realidad: Reconocer el daño es el primer paso. Si al hacer este ejercicio sientes que la angustia te desborda, busca a un profesional especializado en trauma. Como bien explica la Teoría Polivagal de Stephen Porges (2011), a veces nuestro sistema nervioso necesita un entorno de seguridad externa para poder recalibrarse. No es debilidad; es buscar un aliado técnico.
Estos chavales se merecen un poco de consideración, échame un cable a compensarles todo lo que me soportan.
ADVERTENCIA
Este blog es pura ficción, cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia y sólo demuestra que tienes un problema severo de autoestima y protagonismo. No seas ególatra!! Se trata de mí, no de ti, por una vez en mi vida.
Además es como la peli del Makinavaja: va a ofender a todas las insituciones posibles habidas y por haber… así que si te ofende, es que hice bien mi trabajo o te autoidentificaste como parte del problema social.
Colaboran y ¡ME SOPORTAN! (no sé muy bien por qué):
=>> Sonia López Rodríguez: asesora en contenidos, guión y mucho amor.
=>> Juan Carandel Rojo: corrector editorial, asesor histórico
Estos chicos se lo merecen más que yo, están ahí siempre aguantando todo lo que no llega a publicarse. Estírate un poco y échame una mano parara poder recompensarles:
Recuento de lectores, cotillas y mirones:
28.264 Entre frikis, lovers, haters, miembros de la Guardia Civil, personajes de mi pueblo, desconocidos y otros paranormales...
Escribir es una parte distintiva de mi ser. Siempre acudo a la escritura para salir de la realidad y también para entrar y profundizar en ella. Escribiendo analizo y entiendo mejor la vida y sus persona-jes. Escribiendo me suelto, y recuerdo y fijo las memorias. Por primera vez me decido a mostrar lo que escribo: ideas, historias que tejo, que la gente me deja en su tránsito, o me hace imaginar con su actos o palabras, cosas que recuerdo a medias o apenas intuyo, invenciones, literatura procesada, escenas vividas y soñadas, recuentos de dolor y exilio, de abandono y pérdida, de mucho amor mezclado con todo lo anterior. Ojalá me encuentren, se encuentren un poco, disfruten y estos textos los hagan pensar y sensibilizarse. Gracias por leer-me.
Blog di fotografia: news, fotografia artistica, maestri della fotografia, tecnica fotografica, fotocamere, tutorial Photoshop, corso di fotografia gratuito
En ROLLORCA S.L, ofrecemos una gama completa de servicios de reformas y diseño de interiores para satisfacer todas tus necesidades. Ya sea que estés buscando una renovación completa o simplemente quieras rediseñar el interior de tu espacio, estamos aquí para ayudarte. Nos enorgullece ofrecer soluciones personalizadas para cada cliente. No importa el tamaño del proyecto, nos comprometemos a proporcionar un servicio excepcional y a garantizar tu satisfacción. Contáctanos hoy mismo para empezar a transformar tu espacio.
Lo que dice la gente: