Nunca olvidaré aquel momento… la luz al final del túnel, el escenario tan saturado que prácticamente sólo se ven líneas y figuras desdibujadas formando las direcciones de la estación de tren y creando sombras difusas en movimiento con las siluetas de las personas que rellenan el decorado a mi alrededor.
Resulta que sí que hay tema con el asunto de las drogas. Pero es mucho más divertido de lo que os pensáis. Mi conclusión es que hay dos mentirosos, un corrupto y un montón de gilipollas hipócritas…
Voy a amarte como nadie te ha amado nunca, de verdad, para que seas libre y perfecto.
La soledad fue el precio de mi libertad y de mantener indemnes a mis seres queridos. De modo que cuando recibí aquel mail no pude evitar retomar el contacto con él, al fin y al cabo, lo había prometido.
Si dos personas pueden chocar al caminar por la calle, ¿por qué no dos almas, dos energías, dos espíritus?