Anonima Geek

Anónima, Geek… bruja, guerrera, libre, liberada. Esta es la historia ficticia de mi particular guerra real.

Dejé de preguntar para escuchar la respuesta


Dime Luna: ¿es posible que estemos en el buen camino? ¿es posible que hayamos encontrado la dirección correcta? ¿es posible, mi querida Luna, que la solución al problema fuera la pregunta inicial?

Quizá, puede, tal vez, sea posible…‘ ¿Y si todo este tiempo que he estado tan triste y tan confusa hubiera estado equivocada en el enfoque? ¿Y si la respuesta no eran los demás, sino el monstruo que habita en mi interior? ¿Y si no es un monstruo, sino una criatura hermosa y salvaje, indómita como la propia naturaleza y todos sus hijos auténticos?

Luna, querida, ¿cuánto tiempo he pasado caminando en círculos entre las sombras de la luz del día? ¿cuánto tiempo he vivido ausente de tu luz, de tu claridad, de tu sabiduría? Tú, que guías mis pasos desde la inmensidad de la noche, ¿por qué me has dejado vivir sumergida en este mar de extraña confusión?

¿Fueron las preguntas, querida Luna? ¿demasiadas preguntas? ¿y si la solución estaba en dejar de preguntar y comenzar a caminar? ¿y si todas esas dudas sin resolver eran la principal barrera que me impedía moverme en ninguna dirección? ¿y si era el miedo a la incertidumbre, a equivocarme, lo que hacía que estuviera parada, perennemente anclada en mi propio error?

¿Cuantas veces he mirado hacia ti, Luna de mi corazón, y te he preguntado por qué? Dime, Luna, ¿lo sabías? ¿lo sabías y no me lo quisiste decir? ¿o tal vez fui yo la que no supo escucharte?

Era tan fácil, que tardé 27 años en comprenderlo.

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