Anónima, Geek… bruja, guerrera, libre, liberada. Esta es la historia ficticia de mi particular guerra real.
El juicio. Me pusieron de los nervios entre el abogado, la jueza, el fiscal… y claro, los argumentos que él daba para librar la cárcel que pidió mi abogado. Qué locura.
Acepté el trato. Si queríamos llegar hasta el final me lo pusieron muy oscuro. Quería utilizar mi trastorno de personalidad límite en mi contra para librarse. Claro que yo hubiera acudido a sus problemas con el alcohol y las drogas. Pero nos habíamos vuelto tan mezquinos tirándonos mierda el uno al otro. Y todo por qué, por nada.
Así que acepté el acuerdo. Él reconoció mi testimonio para salvar la cárcel y sin quererlo cerró la puerta a futuros litigios contra las escopetas del hombre que dormía en mi cama. Yo hice una lista recordatoria y le expulsé de mis dominios… durante seis meses.
Ahora tiene 6 meses de orden de alejamiento a 500 metros de mí y de incomunicación total y absoluta. Y debe prestar 30 días de servicios a la comunidad para librar la cárcel.
Ahora me llama con número oculto y envía amenazas a mis amigos a través de las redes sociales. Son sutiles, pero nos han recomendado recogerlas y archivarlas todas para un futuro caso dentro de 6 meses.
Mientras tanto, la gente dice que estoy más delgada que nunca. Bueno, es la dieta de las famosas: vino tinto y ansiolíticos. Ahora quieren ponerme dispositivos de protección y he tenido que pedir a los guardias que se corten con el coche patruya… qué desastre.