Anónima, Geek… bruja, guerrera, libre, liberada. Esta es la historia ficticia de mi particular guerra real.
Se ve que cuando se tiene espíritu de guerra, la guerra te persigue.
Tras mi extenso y singular periplo por mar, las obligaciones me devolvieron a mi tierra. En mi viaje topé con duendes, hadas y con algún que otro ogro, pero en términos generales fue un viaje tranquilo, pacífico y con mucho tiempo para la meditación. Necesitaba introspección.
Mi regreso ha sido muy diferente a como lo había planeado. Durante mi ausencia, lo más notorio fue todo lo que no eché de menos, todo lo que no añoré, todo lo que no eché en falta, todo lo que me sobraba en realidad. Así que cuando regresé simplemente fue como si todos los compromisos que había adquirido con la gente de mi pueblo se hubieran esfumado. El sentido de la pertenencia a esta tierra desagradecida ha desaparecido… me vino bien viajar y moverme.
En realidad, lo que sucedió es que me di cuenta de lo grande que es el mundo, de todo lo que sé y conozco y de lo pequeño que es este entorno y lo limitada que es la capacidad de estas gentes para ver más allá de sus propios ombligos, a fin de cuentas, la inmensa mayoría jamás ha salido de aquí en toda su vida… salvo para darse 15 días de vacaciones en algún lugar como cualquier otro español medio.
A mi regreso, me entretuve poniendo orden en mis tierras, en mis dominios y en mi hogar y en organizar todo lo que tenía en casa para acomodarme a mi nueva percepción de mí misma.
Y como ahora sé un montón de cosas que antes no sabía y de las que nadie se había dado cuenta con anterioridad, tiré de mi propia experiencia y empecé a vislumbrar la manera en que iba a encauzar mi camino. Y funcionó.
Un buen día, aterricé por casualidad en un restaurante como podía haber sido otro cualquiera. No sé, algo pasó durante la comida. Cuando quise darme cuenta, estaba tomando un café con el dueño del negocio y cerrando mi contrato para la temporada de verano.
¿En qué momento me he convertido en una buscavidas? ¿En qué momento he adquirido la autoestima que me faltaba para conseguir las cosas por mí misma? Supongo que en el momento en el que he decidido dejar de pensar en todo lo que no me importa… no sé, la cosa es que lo conseguí. Y por primera vez en mi vida me pagan bien, me tratan bien y el lugar está increíblemente bien.
Supongo que la vida tiene sentido para quienes deciden vivirla.
Ahora lo mejor han sido mis nuevos compañeros de trabajo. Me dieron la bienvenida y me prometieron que harán de mí una auténtica mercenaria si me lo curro. Cuando me dieron la bienvenida a la empresa les prometí que me lo curraría… de alguna manera, supongo que me sentí como quien se enrola en una nueva aventura, esta vez con profesionales, esta vez con contratos de verdad, con condiciones de verdad, formando parte del equipo y repartiendo a partes iguales el botín.
Por fin he conseguido alcanzar el primer escalón de la vida que estoy buscando. Ahora sólo hay que ir subiendo la escalera.