Anónima, Geek… bruja, guerrera, libre, liberada. Esta es la historia ficticia de mi particular guerra real.
Un beso, una caricia, una mirada limpia y cristalina, una sonrisa sincera, una palabra de aliento, un susurro en el oído cuando nadie puede oírnos, un mensaje secreto, complicidad, confianza, comprensión, una palmada en la espalda, rozarte los dedos cuando me das un vaso de agua, mirarte a los ojos sin prejuicios, un abrazo fuerte, acurrucarme contra tu pecho, tu lengua sobre la mía, tu piel con mi piel, tu aliento en mi cuello…
¿qué tienen todos estos gestos en común?
A lo largo de la historia se ha desarrollado la polémica eterna sobre la existencia del amor y del deseo sexual, ¿son lo mismo? ¿provienen el uno del otro? ¿las emociones son reales o son pura química? Y si fueran química… ¿las haría menos reales? Lisa Goldstein, en su relato ‘más fuerte que el deseo‘ que apareció en el libro de Neil Gaiman, ‘Sandman: el libro de los sueños‘, explicaba que el origen del amor incondicional provenía de un deseo sexual no realizado. Es un relato precioso que llamó mi atención siendo muy joven (entre otros muchos libros) especialmente porque trata de esta temática tan singular y ofrece una visión muy especial.
No sé qué fue primero, si el huevo o la gallina, pero lo que sí sé es que ambas cosas guardan una relación estrecha, oscura y secreta y que controlando cualquiera de las dos partes puedes controlar la otra porque están unidas.
Si el primer párrafo de este apartado te ha puesto la piel de gallina o te ha producido ese cosquilleo en las tripas al leerlo, quiero que seas consciente de que tu cuerpo ha segregado oxitocina como respuesta al estímulo de mis palabras. Así que, querido/a lector/a, acabas de ser manipulado/a para segregar una toxina muy relacionada con el placer. ¿Reconociste los síntomas? Deja que te diga una cosa: no han sido exactamente mis palabras, sino tus recuerdos e ideas asociadas a mis palabras, las palabras escritas han sido previamente seleccionadas para recordar a tu cerebro todas esas pequeñas cosas que pueden hacerle sentir ese placer.
La oxitocina actúa en muchas partes del cerebro y la médula espinal y, en resumidas cuentas, se ocupa del buen humor, de la risa, estimula la circulación del esperma y la contracción de la musculatura pelviana femenina, provoca aumentos de la frecuencia cardíaca, sudoración, aceleración de la respiración… y todo este cóctel hace que el cerebro reaccione segregando endorfinas y otro tipo de sustancias que alivian el dolor y producen una increíble sensación de bienestar.
Las Geishas tenían sus ‘10 mandamientos para ser perfecta‘ para explicar a una mujer cómo manipular a un hombre y ser una auténtica geisha. En aquel entonces, la ciencia no estaba tan avanzada y si bien sus mandamientos son muy completos y, en cierto modo, muy acertados, hoy en día te diré que hay dos o tres apartados que puedes manipular según tus intereses y provocar el mismo efecto.
La cuestión no está en ser una mujer obediente y sumisa, sino en encontrar los puntos de contacto con los que el cuerpo de cada persona segrega esa hormona. El sexo, por ejemplo, no siempre es necesario, diría que más bien es un valor añadido cuando la situación se presta y te apetece (siempre está bien comerte el dulce si te pasas la vida en la cocina preparándolo). Pero la oxitocina también sirve para alimentar relaciones de amistad ciega, de confianza y fé e, incluso, de servilismo.
Como todas las drogas, para que la oxitocina se convierta en una herramienta efectiva, hay que gestionarla con mucho cuidado y casi con cuenta gotas. ¿Cómo se crea una adicción? Con paciencia. El truco está en ser constante. Lo importante es que con cada encuentro, bien físico o bien virtual, seas capaz de crear un espacio íntimo sin invadir a la otra persona. Por ejemplo, mirar fijamente a una persona con expresión de adoración puede resultar extremadamente molesto, incómodo e incluso irritante hasta el punto de provocar rechazo. Sin embargo, si lo trasladas a una situación cotidiana y ‘casualmente’ haces coincidir tus ojos con los suyos en la distancia, en momentos puntuales… todo lo que hay que hacer es sonreír con naturalidad apenas unos segundos y, acto seguido, retirar la mirada con discreción y seguir a tu aire. Si coincidís en un bar, en el trabajo, en clase o en cualquier lugar lleno de gente lo importante es la discreción. Tienes que asegurarte de que todos esos pequeños roces y encuentros los realizas de una manera tan natural, sutil y discreta que sólo pueda percibirlos esa persona y nadie más.
Con las relaciones virtuales, la dificultad radica en que tienes que medir tus palabras y pensar muy fríamente en lo que dices y cómo lo dices. Ahí, por ejemplo, yo diría que los consejos de las geishas son buenísimos porque te proporcionan un espacio muy interesante para trabajar. Dale la razón siempre, aunque no la tenga, no importa que no la tenga, lo importante es que crea que la tiene… todo eso en lo que él/ella cree es lo que te va a dar una base sólida sobre la que trabajar porque mientras tú reafirmes sus pilares y sus valores le estarás proporcionando seguridad. Eso establecerá lazos de confianza firmes y sólidos. Tú debes ser quien siempre le consuele cuando le pase algo, aunque haya sido culpa suya; tienes que alentarle, motivarle, insuflarle fuerzas y apostar por sus proyectos. Lo triste de este mundo es que la gente sólo necesita que les apoyen incondicionalmente y que les consuelen cuando sufren. Cuando algo le haya salido bien, monta una fiesta y deshazte en elogios, cuando algo salga mal dale un abrazo, dile que no pasa nada, que ya le saldrá bien y que estás ahí para apoyarle… consejo: no le castigues por sus errores, no es necesario, aunque te jodan (ya te explicaré más adelante cómo resolverlos).
Estas pequeñas cosas te darán siempre un buen campo de acción. Te convertirán en su apoyo y en su confidente y si eres constante, sin ser dependiente, acabarás generando adicción porque, aunque esa persona no lo sepa, tus muestras de ‘cariño’ y ‘sinceridad’ estarán segregando día a día pequeñas dosis de oxitocina que repercutirán en un montón de químicos asociados a su bienestar. Como todos los químicos, cuando te acostumbras a ellos tu cuerpo y tu cerebro te piden más… y cuando sepas que siempre que tiene un problema cuenta contigo y sólo contigo, porque tú eres la única persona que le entiende, la única persona que le apoya, la única persona que no le juzga, la única persona que le hace feliz, la única persona que le escucha… entonces y sólo entonces, podrás jugar a introducir tus pequeñas exigencias. Pero de eso escribiré más adelante.

Hola desconocida!!
No sé si podrás leer este comentario….
He de decirte algo que hacía tiempo no me pasaba….
Sentir admiración por algo o alguien…. Ese alguien eres tú.
la forma que moldeas las palabras y en como vistes tus relatos, tu vida, tus emociones, miedos y anhelos bajo una máscara de Aker y una expresión llena de luz y sinceridad, emocionan.
Si tu desnudez es tan bella como tus palabras me pasaría las noches leyéndote…
Eres sinceramente “adictiva”
Un abrazo
luisjoaquincharco
@
gmail.com
Gracias!!! Hacía mucho tiempo que no escribía… jaja supongo que voy por fases.