Anónima, Geek… bruja, guerrera, libre, liberada. Esta es la historia ficticia de mi particular guerra real.
De estas noches que me las paso dando vueltas en la cama a causa del calor, de los pensamientos que no me dejan dormir, del colocón… cosas que pasan de vez en cuando. Y cuando por fin parecía que pillaba el sueño, a eso de las seis y pico de la madrugada, los perros ladrando como histéricos.
Resulta que ha venido mi vecino, un chaval (por llamarlo de alguna manera, porque a nuestra edad debería ser un hombre, pero no… es un chaval) con la panda de siempre. Putos milenials alcoholizados. No te digo que se han pasado una hora dando voces sobre política, desastres mundiales, las mentiras conspiranoicas que nos esconde el COVID-19… hacía años que no escuchaba tantas tonterías juntas todas a la vez.
Y entre medias de todo el rollo progresista de gente adulta medio ida de la cabeza, de pronto se han dado cuenta de que se les había olvidado avisar a sus padres de que iban a llegar tarde. Por favor… con 30 tacos y andamos así… y luego dicen que en sus casas se portan súper formales y que sus padres no sospechan nada ni de lo que se meten ni de lo que beben.
A ver como lo explico: nene, a tu edad, viviendo en casa de tus padres, comiendo a la hora a la que tu mamá pone la mesa, avisando de que vas a llegar tarde por teléfono para que no se preocupen… tus padres ya saben que tienes un problema. Y serio.
Supongo que mi generación, actualmente, está dividida entre críos que no han superado la adolescencia y falsos adultos que no han estudiado nunca y se pasan las horas muertas trabajando y emborrachándose para evadirse porque no les queda tiempo para desarrollar ningún tipo de objetivo. Me imagino que entre esas dos mareas algo habremos salvado… ¿de verdad merece la pena salvar a la humanidad?
Espero que el rebrote sea gordo y que esta vez caigan los botelloneros. De verdad.
PD: como me metan el virus en el pueblo me lío a tiros ¬¬