Anónima, Geek… bruja, guerrera, libre, liberada. Esta es la historia ficticia de mi particular guerra real.
El silencio de la noche, la espesura de la niebla, el crepitar el fuego en la salamandra de hierro, la respiración pausada de los perros que duermen en el sofá, el filtro del agua del tanque de las tortugas, la electricidad que chisporrotea como un zumbido, una mosca pesada, el ventilador del viejo mac intentando arrancar un equipo que apenas funciona.
Podría poner música en la TV con mi cuenta de, SpotiFy, o una serie en Netflix o en HBO o en DIsney+. Podría ver las noticias, sumergirme entre los reels de Instagram, perseguir imágenes de gatitos en la sección de noticias del Facebook. Podría bajar al bar, beberme unas cajas de cerveza, meterme un par de rayas o dos o tres gramos, fumarme tres cajetillas de tabaco y olvidarme del silencio de la noche, de la espesura de la niebla y de todas esas cosas.
Pero no. En medio de todo ese silencio, me quedo con mi soledad, intentando tomar consciencia de todo lo que tengo que dejar atrás, de todo lo que ya no quiero en mi vida, intentando afrontar que todo eso ya no está en mi realidad. Y sueño contigo, con tus ojos, con tu voz, con el olor de tu piel, tu calor, tu sonrisa. ¿Sabes? Antes de que nos conociéramos, hace tantos años atrás, soñaba contigo. Te soñaba, creciste en mis sueños, me hablabas, me tocabas, me respirabas, cada noche, todas las noches.
Daba igual lo mal que me fuera en el instituto o en la calle o lo mal que me trataran mis padres. Cuando cerraba los ojos y me sumergía en los brazos de Morfeo eras tú quien acudía a recibirme. Fuiste mi guardián cada noche, me consolaste, me prometiste que algún día nos encontraríamos, me enseñaste a tener esperanza y descubrí que estando tú en el mundo, nada podría ser tan malo nunca más.
Y nos conocimos. Y desde entonces he llenado cientos de páginas en este blog hablando de esta historia tan imposible, tan irreal. De este cuento que tantas veces me contaste cuando lloraba y me sentía sola, justo antes de conocernos. Conocerte en persona ha sido lo mejor que me ha pasado en esta vida, porque ahora sé que eres real. Te he besado, te he olido, te he escuchado, acariciado… he disfrutado contemplándote mientras duermes, sintiéndote cuando dormía yo. Y eres perfecto.
Pero echo tanto de menos soñar contigo… en medio de toda mi soledad, en medio de toda la vida que me ha tocado vivir tan lejos de ti, lo que me mata no es el ruido del filtro de las tortugas, ni la respiración de los perros durmiendo en el sofá, ni el chisporrotear de la electricidad, ni el crepitar del fuego en la salamandra. Lo que me mata es tu ausencia, porque desde que te conozco y no te tengo tampoco te sueño ni te siento ni te huelo ni te oigo, ni puedo estar con nadie más.
Este blog es pura ficción, cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia y sólo demuestra que tienes un problema severo de autoestima y protagonismo. No seas ególatra!! Se trata de mí, no de ti, por una vez en mi vida. Además es como la peli del Makinavaja: va a ofender a todas las insituciones posibles habidas y por haber... así que si te ofende, es que hice bien mi trabajo o te autoidentificaste como parte del problema social.
Anónima Geek by Bárbara H Ballesteros is licensed under CC BY-NC-ND 4.0