Anónima, Geek… bruja, guerrera, libre, liberada. Esta es la historia ficticia de mi particular guerra real.
Pasa el tiempo y el silencio a mi alrededor es abrumador.
Por ahí cuentan muchos rumores y, de vez en cuando, pasa alguien a contarme los cotilleos. Se me hace rarísimo oír lo que oigo sobre mi persona. Creía que era yo la que tenía imaginación. Solía ser criticada por inventar cuentos y leyendas, conspiranoias y tramas intrincadas.
Me llama mucho la atención el hecho de que me hayan dejado sola. Quiero decir, me resulta curioso y específicamente llamativo que en lugar de venir a hablar conmigo para buscar soluciones o arroparme o contarme qué ideas y qué planes tienen, directamente me hayan borrado del pueblo, como si no existiera. Me están recortando los derechos.
Lo bueno de estar sola y de haber visto tanto mundo es que me he dado cuenta de que si algo soy es una persona que sabe defenderse.
Si los políticos, si la Guardia Civil, si las personas que me rodean no van a hacer nada para saber quién ha sido, qué ha pasado y buscar una solución conjunta a este problema; si vuestra solución pasa por ignorar el suceso a cambio de cuatro monedas guarras y de un poco de turismo de gente soez a la que le importáis un pito, algo habrá que hacer.
No me voy a rendir.
Psicológicamente estoy hecha polvo por el shock. Pero no voy a permitir que esto quede así.
¿Vivir mi vida? Por supuesto. Independientemente de lo que suceda, voy a vivir mi vida y dibujar el camino de mi futuro. Pero tengo todo un verano sin hacer nada para buscar la manera de enfrentar esto.
¿Venganza? No, quiero justicia. Creo que tengo derecho a justicia. Encontraré la manera. Por algo me llaman «activista rural»