Anónima, Geek… bruja, guerrera, libre, liberada. Esta es la historia ficticia de mi particular guerra real.
Entre la pesadilla y la realidad, a veces siento que he perdido el sueño. Me enciendo en mi burbuja y me diluyo entre las volutas del humo cigarro tras cigarro. Así, sentada, sin moverme, mirando al vacío, muy quieta. Y dejo que pase el tiempo. Minuto a minuto… sin hacer nada, sin decir nada, suspendida en el vacío.
No pienso, no ideo, no siento. Nada.
En medio del caos, el silencio y la oscuridad me parecen la única cosa real.
Te echo de menos. Siempre te echo de menos. Te añoraba cuando te soñaba, te añoraba cuando te tenía y no estabas y te añoro ahora que estás y no te tengo.
¿Fue real? ¿Eres real? ¿Soy real?
Es difícil saberlo cuando no tienes parámetros con los que medir el mundo.
La duda, siempre la duda, presente como un insidioso murmullo interfiriendo en la realidad.
El ruido. Se vuelve ensordecedor en medio del vacío.
Extraño, ¿no?
Toda la vida buscando algo a lo que aferrarme sin dar con ello.
¿Cómo saber dónde buscar cuando ni siquiera sabes qué es verdad?
¿Cómo saber hacia dónde ir si todas los carteles son falsos?
Mentiras… contaminan el mundo y vacían las almas de vida.
¿Hasta dónde estáis dispuestos a llegar para proteger las mentiras con las que ocultáis lo que sois en realidad?
¿Cómo formar parte de algo que ni siquiera es real?
La humanidad se teme a sí misma y a causa de su miedo se destruye de forma vil y cruel.
Quieren confianza, pero no son de fiar.
Prometen, pero no cumplen.
Perdemos el sentido de la vida. Malgastamos cada segundo mintiendo sobre un pasado que ya no importa y prometiendo un futuro que nunca se cumple.
Y mientras tanto, el tiempo pasa inexorable, sin que nos demos cuenta de que lo único que hacemos es dar vueltas en una rueda de hámster intentando convencer a todo el mundo de que estamos emprendiendo un viaje épico.
Me entristece. Porque nadie avanza a ninguna parte, nadie cree a nadie porque todos sabemos que todos mienten, ni siquiera creen sus propias mentiras desesperadas. Por eso está prohibido mencionar la rueda.
Cuán diferente sería la vida si dejaran de perder el tiempo, se bajaran de la puñetera rueda y vivieran esa vida que fingen.
Me parece todo tan innecesario.
Sólo quiero volverte a ver.
En noches como esta me arrancaría un brazo con tal de tenerte un único segundo más. El tiempo justo para saber que estás.
Sólo necesito que algo sea real.