Anónima, Geek… bruja, guerrera, libre, liberada. Esta es la historia ficticia de mi particular guerra real.
La mayoría de la gente que me aprecia valora positivamente mi optimismo, dicen que tengo una capacidad admirable para sobreponerme a las tragedias y sacar partido a todo. ¿Por qué no? Ya sabéis el dicho: “si te dan limones, haz un cóctel molotov” jaja. Solía decir que mi súper héroe favorito era Mario Bross: nunca se rinde, siempre está contento, recorre mundo y pasó de ser un simple fontanero a casarse con una princesa y surcar el espacio exterior. Mola, ¿no? Pues es la idea: encontrar el lado bueno, aprender de los problemas y los errores, superar obstáculos, no rendirme y seguir explorando la vida a ver hasta dónde llega.
La gene que me detesta, en contraposición, piensa que soy una egocéntrica de mierda, que me creo superior a los demás y que voy de iluminada y de especial por la vida. ¡Pues claro que soy especial! ¿Por qué no? Mi madre dice que tengo una flor en el culo y mis amigos nunca se explican la suerte que he tenido siempre. Solíamos bromear con que soy una elegida tocada y protegida por los dioses y que soy inmortal (al menos hasta que se demuestre lo contrario). Por supuesto que soy especial y me lo repito todos los días hasta que me lo creo. ¿Sabéis por qué? Está clarísimo, con la mierda de vida que tengo (estilo Mario Bross: todo el día corriendo, peleando, juntando monedas que no me llegan al final de la partida, sorteando obstáculos y matando tontos que de vez en cuando me tiran al suelo y me joden el rollito guay) siempre me ha parecido preferible verme como a una heroína especial luchando contra los malos, desarrollando súper poderes y capaz de salvar el mundo y alcanzar la gloria. Es mucho mejor que verme como a una víctima atrapada a merced de otros sin capacidad ni poder ni opción de cambiar las cosas, no me veo regodeándome en la miseria, dando pena, quejándome de todo y conformándome con el destino que me escojan los demás. ¿No os parece?
Se llama fe, auto confianza, capacidad de desarrollo y aprendizaje, evolución… y todos deberíais hacer lo mismo: creer que sois especiales y que os merecéis (todos no, los psicópatas controladores, los pederastas, los ase… bueno, algunos asesinos en serie igual sí, habría que debatir sobre eso) para ser felices y estar a gusto y satisfechos. Todos dormiríamos mejor y disfrutaríamos más de la vida. No sé, es una cuestión de actitud, supongo. Pudiendo elegir, ¿que suena menor, Reina de las Sombras o mujer maltratada por un yonki de mierda? ¿Libre y destinada a algo más grande o incomprendida, solitaria y despreciada por una sociedad misógina y mediocre? Está claro, ¿o no?
Me tengo aprecio, es verdad. Pero porque valoro todo lo que he pasado, superado, resuelto y aprendido avanzando en la vida sin mirar atrás. ¿Mi secreto? No me comparo con nadie. Valoro lo que avanzo sin preguntare dónde debería estar; al fin y al cabo, nadie sabe cuánto puede costar superar según qué cosas, así que mi vida, mi valoración. Y no miro hacia adelante con expectativas, sino con curiosidad. Hace mucho que aprendí que las metas a largo plazo en un mundo en pleno cambio son un atraso, nunca sabes lo que va a pasar (ni siquiera teniendo clarividencia). El futuro no está escrito, lo dibujamos a base de decisiones y podemos cambiarlo todo en cada segundo que pasa si decidimos salir del camino, cambiar de ruta, dar marcha atrás o estacionar.
Prefiero creerme especial y ser la dueña de mi vida para hacer y deshacer, afrontar las consecuencias de mis actos, tener el poder de solucionar los problemas y disfrutar del viaje antes que aceptar con resignación una vida que no me gusta y malgastarla quejándome, protestando y criticando a los demás.
Así que esta vez voy a dar la razón a quienes me desprecian (no se me acostumbren): es cierto que me creo superior, me parece una absoluta mediocridad y un fracaso optar por el conformismo y dedicarte a lamentar, juzgar y pretender hacer creer a todo el mundo que eres más feliz que yo… ¡Me da igual! Si queréis engañaros a vosotros mismos, allá. Es vuestro derecho escoger, os respeto. Pero me parece mucho mejor mi elección. Soy así de especial y de superior, ¡qué le vamos a hacer!
Ya sabes: puedes elegir, elige ser feliz o jódete, pero no das al resto. RESPETA a la gente ESPECIAL y EXTRAORDINARIA.