Anonima Geek

Anónima, Geek… bruja, guerrera, libre, liberada. Esta es la historia ficticia de mi particular guerra real.

Una serie de afortunadas coincidencias

En primer lugar, mis más sinceras disculpas por la ausencia. No recuerdo ni cuándo fue la última vez que publiqué ni por dónde iba. Pero no os preocupéis, que a pesar de haber estado muy liada con todo lo que voy a contaros hoy, tengo muchos apuntes de todo lo que tenía que contar y prometo ir hilando conforme vaya encontrando huecos.

Ya he dicho antes que no se puede luchar contra el destino, ¿verdad? Pues resulta que la Suerte y la Fortuna son unas Zorras Malas (Sweet Bitches como yo, en realidad) que disfrutan jugando con las piezas del azar para abrir caminos inesperados a quienes tenemos la perspectiva necesaria para percibirlos.

Ha sido todo muy rápido, la verdad, pero va a merecer la pena. Mientras la vida del pueblo sigue su pequeño curso y las cosas en el juzgado van paso a paso avanzando en la dirección correcta, mi vida ha vuelto a dar un giro inesperado.

Puede que sea gracias a la magi recuperada durante las vacaciones (sé que estáis deseando leer lo que ocurrió durante esos días, todo a su tiempo, queridos lectores), pero en algún extraño momento me encontré en medio de una interesantísima conversación sobre proyectos, ideas, sueños, ilusiones… yo hablé de mi libro, él habló de sus ideas, yo estoy desocupada, él no da abasto y ¿adivina quién necesitaba un asesor en marketing, publicidad y redacción para cubrir plazos?

Me ofrecí a echar una mano con la redacción de los textos, ya que voy a aprender a editar y publicar libros (algo que apareció en mi vida a través de un whatsapp pirata casual, había pocas plazas, les escribí, les interesó mi blog y me admitieron), me comentó algo sobre una exposición para la que no encontraba tiempo, nos pusimos a hablar de arte, una cosa llevó a la otra y ya sabéis cómo van estas cosas en mi vida.

En medio de la Serendipia acabé recuperando contactos en prensa especializados en arte, dibujantes e ilustradores, tatuadores artistas, librerias corsarias, galerías de arte, asociaciones culturales interesadas en impulsar sus eventos y todo el caos cobró sentido.

Resulta que no sólo he posado para algunos de los cuadros que van a exponerse, sino que me han ofrecido un papel en un bestiario fotográfico con bodypainting ¡carai! ¿De dónde ha salido este cuerpazo que se me ha puesto de repente?

A mayores, después de las clases particulares y el trabajo de corrección, edición y preparación para una presentación en el Tercer Encuentro de Arte Rupestre Prehistórico de Las Batuecas con el que me gané plaza y asistencia a la inauguración (me siento muy orgullosa del trabajo que ha hecho esta gente y de haber podido echarles una mano), me han concedido el honor de representar y gestionar toda la organización de la Exposición de Arte que tendrá lugar en Mogarraz en homenaje a Egon Schiele y al papel de la mujer como fuente de poder y de vida en un mundo de hombres que se debastan los unos a los otros.

¿Por qué yo? Porque, por lo visto, mi historia personal y mis vivencias en la Sierra me han convertido en la persona indicada para presentar una obra que dice: basta ya, es mi cuerpo, es mi vida y aquí mando yo. No en vano fui durante varios años la voz de la mujer rural antes de que la misoginia del entorno difamara mi nombre tras el atentado. Pero, heme aquí, resurgida de entre mis cenizas con más poder, más fuerza y más ganas de dar guerra de verdad.

¿Cómo demonios haría para olvidarme de que tengo casi tres carreras? Y luego dicen que la vida en los pueblos es aburrida…

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