Anonima Geek

Anónima, Geek… bruja, guerrera, libre, liberada. Esta es la historia ficticia de mi particular guerra real.

Promesa cumplida

¡Hola, mundo! Hace mucho tiempo que no publico nada, pero no… ni me he muerto ni he dejado de escribir ni he desaparecido. Es que la vida continúa y aunque la mayoría de las criaturas que habitan mi contexto permanecen perpetuas en su propio día de la Marmota, para mí el tiempo siempre avanza hacia el futuro.

Organizarme con los estudios y mis pequeñas actividades colaborativas extra me ha consumido la mayor parte del horario existencial. Y sí, mi vida ahora mismo es rica en matices que forman un mosaico prometedor de futuro lleno de actividad y energía próspera.

Prometí que limpiaría mi nombre, ¿verdad? Pues lo hice. En lo que a mí respecta se han acabado las mentiras y las personas con ganas de tocar las narices. Ya os avisé en su día: más tenía el mundo que esconder que yo, se metieron con la chica equivocada.

Pero también dije en su día que devolvería al pueblo su paz y su tranquilidad. Eso parece menos conveniente.

El tiempo pone a todo el mundo en su lugar. Informes médicos, mala práxis, mentiras, gente con cadáveres en los armarios más peligrosos que mis pequeñas meteduras de pata… sabéis que a vuestro lado soy una santa, digáis lo que digáis. Supongo que verme volver y entender que no iba a callarme la boca y que el proceso iba a seguir su curso y que tarde o temprano saltarían las agujas del reloj bomba que vosotrxs mismxs habéis fraguado os ha hecho pensar que una opción era proporcionarme lo que en vuestra escueta imaginación debió de verse como una tregua cordial.

De pronto, me llovieron ofertas colaborativas camufladas con promesas absurdas, contratos precarios, colaboraciones falsas, incluso la reintegración en el grupo de lavado cerebral en el que había empezado mi andadura en la dinámica rural. Spoiler: no me interesan vuestras migajas de miseria y mansedumbre.

Me gustaría poder aclararlo para que deje de haber errores absurdos por vuestra parte. NO CONTEIS CONMIGO. Es cierto que nadie ha acabado conmigo, nadie me ha quitado las ganas de vivir, nadie me ha roto nada, nadie me ha impedido crecer y evolucionar, nadie ha logrado que me rinda. Y sí, reconozco que me habéis acojonado y que durante un tiempo me habéis tenido con el corazón en la boca y al borde del colapso.

Pero, ¿sabéis qué? Que no habéis tenido pelotas de acabar conmigo. Y ahora no sólo no las tenéis, sino que también se os han acabado las opciones. Lo único que tuve que hacer fue aguantar, resistir y esperar. Todavía tengo miedo, por supuesto, pero ese miedo que tengo ahora en lugar de paralizarme me mantiene despierta y atenta, estoy preparada para lo que tenga que pasar y responder de la forma adecuada. Todo este tiempo me ha servido para entrenar mi mente y mi respuesta fisiológica ante el miedo y el peligro.

Sólo espero que toda esta experiencia os haya servido de lección a todxs, no sólo a mí. Y sí, supongo que en el fondo ha debido resultar humillante para más de unx y más de dos. Pero dejad que os pregunte algo: ¿hubiérais preferido que hiciera lo mismo que me habéis hecho a mí? No estoy tan enferma. Sólo os he sacado un poco los colores con un blog y os he hecho sentir lo mediocres que podéis llegar a ser. A mí, sin embargo, me jodisteis la vida (o lo pretendisteis) y me hicisteis pasar por un infierno del que he tenido que recuperarme sola.

En fin. Me quedo con la idea de que el pueblo, tal y como yo lo recuerdo, murió el día de la explosión. Al fin y al cabo, de él ya no queda nada, sólo casas en construcción, calles vacías y terrenos sin limpiar.

Deja un comentario

Descubre más desde Anonima Geek

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo