Anónima, Geek… bruja, guerrera, libre, liberada. Esta es la historia ficticia de mi particular guerra real.
Llueve y no me apetece salir de la cama, ¿para qué? Estoy cansada de rachar leña. Cosas sanas de la vida de pueblo. En mi TV estoy acabando el capítulo de Netflix que dejé a medias cuando me acosté. De pronto vibra el reloj de muñeca… un whatsapp. Me desperezo, abro el móvil y leo un par de mensajes olvidados.
Empiezo mi rutina: ducha, desayuno, paseo, mensajes, llamadas, cosas de casa… lo típico. Hasta que me encuentro con alguien de casualidad y, no sabemos cómo ni por qué, surge el tema que siempre acaba surgiendo.
Me enseñan una serie de fotos y me preguntan, en plan casual si conozco al tío. Pues sí, claro que le conozco. Le conozco, conozco a sus padres, a sus amigxs. En la sierra me resulta difícil fingir que no conozco a todo el mundo, ya son miles de años y miles de actividades.
«Está pasando coca en la zona de tu pueblo y alrededores, se hace llamar (apodo aquí, nombre con tradición familiar que no mentaré)». Otro más, ¿cuántos van ya?
Qué curioso, su madre es una de las principales víboras que me pone a parir y defiende al fantasma maltratador, mira por dónde sus hijos son peor calaña. Qué interesante. Por cierto, ya van dos veces que me preguntan si conozco tíos que se hacen selfies con sus criaturas de dos o tres añitos (sí, señores, ahora los camellos son padres de familia, además de los hijos de alguien, ¿tendrán el valor de transportar la mercancía con sus peques tan chiquitines en el coche? Qué turbio todo). Así que ¿dicen que hay depredadores en mi sierra y que andan trapicheando? No creo que hayan venido a comerse a las ovejas.
Deduzco que si me lo cuentan es porque quieren que lo publique. Aunque no sé qué relevancia puede tener, esas cosas se saben desde siempre, ¿no? Aquí todo el que viene de la ciudad de fiesta, viene con los bolsillos llenos y se va con los bolsillos vacíos. Un vicio paga otro vicio. ¿A ese tío no le embargaron las cuentas por cosas oscuras de su padre o eran solo rumores? Hace mucho que oí esas bobadas, ¿me las contó su madre cuando el divorcio? Ni idea, ya ni lo recuerdo. ¿A quién le importa?
Qué pena que no haya más controles en las carreteras y en las pistas entre los pueblos. Si volvieran a hacer controles de alcoholemia y anti droga y se pusieran en los cruces correctos a las horas correctas… pero como en la sierra no hay efectivos, supongo que es la excusa para que las alimañas campen a sus anchas. Y aunque los hubiera, todos sabemos que se organizan a través de grupos de WhatsApp para informar de dónde se ubican los controles, ¿verdad?
Recuerdo que al Cabo de marras le sorprendió mucho que yo no estuviera en ninguno (porque él sabe que existen y los usa como argumento para determinar que no se puede hacer nada con ellos, seguro que tiene infiltrados y chivatos dentro de esos canales). ¿Para qué? Yo nunca tuve nada que esconder. El crimen en la sierra se organiza, sí, pero más como una cooperativa de mini delincuentes, yo nunca tuve nada que ver con eso. Además, hay que pertenecer a la casta serrana para que te incluyan, yo soy una intrusa, no me habrían admitido jamás (tampoco me habría hecho falta -guiño, guiño).
