Anónima, Geek… bruja, guerrera, libre, liberada. Esta es la historia ficticia de mi particular guerra real.
Hacía tiempo que no disfrutaba tanto de la lluvia y del invierno. Hay algo profundamente terapéutico en el frío cuando tienes el fuego encendido. Estas semanas de aparentes «vacaciones» me han servido para lo que mejor sé hacer: trabajo de interior. Ya sabéis que en cuanto asome la primavera, la energía se vuelve un no parar, y prefiero que me encuentre con la guardia alta y los deberes hechos.
He aprovechado este refugio de nieve y chimenea para terminar de atar las últimas burocracias. Estoy tramitando mis titulaciones y certificados oficiales. Al final, este año sí, de verdad y de la buena. Todo ese esfuerzo que otros intentaron sabotear, todo lo que quisieron robarme durante años… bueno, solo puedo decir: misión fallida. Aquí están mis papeles, aquí está mi conocimiento y aquí sigo yo. No han conseguido nada.
Pero no solo he estado ordenando documentos. He estado escribiendo como una posesa.
Tengo ganas de probar cosas nuevas, así que a partir de la semana que viene voy a lanzar una colección de artículos completamente diferente. Es algo con estructura, basado en mis conocimientos técnicos y en mis experiencias personales más directas. Va a ser algo potente, algo «chulo» y, sobre todo, algo necesario para alimentar este blog mientras mi carrera laboral y mi despegue personal me mantienen ocupada fuera de la pantalla.
Eso sí, que nadie se equivoque: no voy a cambiar mi línea habitual.
Seguiré escribiendo los domingos, como siempre, y seguiré publicando lo que me dé la real gana. Mi esencia es la misma y, de vez en cuando, me darán esos arrebatos de publicar algo «a lo loco», porque a estas alturas ya sabemos que soy como soy y no tengo edad para cambiar.
Simplemente, ahora mis palabras tienen un plan detrás.
Nos vemos el martes. Empieza la guerrilla.