Anónima, Geek… bruja, guerrera, libre, liberada. Esta es la historia ficticia de mi particular guerra real.
No hay vida en esta Sierra más interesante, pace ser, que la mía. Todo el mundo quiere saber dónde estoy, con quién estoy y qué estoy haciendo. Me estalkean en Instagram, me observan cuando salgo y entro con el coche, me esperan en las cunetas de la carretera o en los cruces, miran de reojo mi balcón y vigilan las horas a las que saco a los perros, merodean, rondan, husmean.
La gente habla, especulan, despiertan la curiosidad y fruto de ello son las visitas que crecen repentinamente en mis cuentas, los falsos saludos cordiales con pregunta inquisitoria añadida, los comentarios por si cuela y hay respuesta… sois muy predecibles. En Sequeros NADIE pregunta por casualidad ni por quedar bien ni por ser amables. Aquí sólo se pregunta «qué tal» por una única razón: para saber de ti y tener de qué tirar para cotillear en el bar.
Es una de las ventajas de haber puesto en funcionamiento el protocolo AGENA en la vida real (ya he dicho en más de una ocasión que esa es la manera en que funcionan las cosas, lo aprendí, lo practico y lo he creado para demostrarlo). La persona que me acosa me lee, y sigue haciéndolo (acosándome y leyéndome). Lo sé, porque veo sus reacciones y sus movimientos a mi alrededor.
No pueden tocarme, no pueden acercarse a mí y tampoco pueden preguntar a nadie qué hago ni qué estoy haciendo. En primer lugar, porque casi nadie sabe nada de mí. Pero en segundo, porque las personas que saben dónde estoy y qué estoy haciendo se darían cuenta de que el acoso es real en el preciso instante en que estas alimañas carroñeras se arrimaran a preguntar porque mis amigos no son de esos a los que se les puede incurrir en preguntas indiscretas.
Estoy blindada y protegida. Pero no estoy sola, estoy bien relacionada y las cosas, poco a poco, van surgiendo. A mis oídos, de fuentes fidedignas llegan nuevas informaciones e hilos interesantes de los que poder seguir tirando. Y ahora tengo una pregunta, con una intención, que tiene un origen que aparece en una grabación que poseo en que las palabras de mi agresor coinciden con las palabras de otra persona que cayó en su red.
Tic-tac corre el reloj.
Mientras los fantasmas se revuelven y se desesperan buscando la manera de herir a la bruja más poderosa del mundo, ella sigue avanzando en su inexorable camino hacia el resurgir: más fuerte que nunca, más lista que nunca, con mejores armas, con mejores ideas y completamente preparada para arremeter de nuevo y presentar batalla.
Huye, fantasma, huye… se te acercan las luces divinas de la verdad y se te agotan las salidas. Pronto, animalito, pronto caerás en la red y la victoria será mía.