Anonima Geek

Anónima, Geek… bruja, guerrera, libre, liberada. Esta es la historia ficticia de mi particular guerra real.

Crónicas del fascismo rural y gracias por ser gilipollas… ¡gilipollas!

Tenia que haber escrito algo el fin de semana. Lo sé. Pero no estuve disponible. Resulta que el fin de semana pasado hicieron exactamente 3 años del día que ese gilipollas me prendió fuego los dos coches y empezó la segunda parte del libro que está encerrado en este blog (actualmente estoy revisando todo el contenido, pero aquí hay información… o la habrá) [link]

Me apeteció celebrarlo. Al fin y al cabo, el número 3 es bastante importante en la cultura de una bruja y me pareció un momento ideal para cerrar capítulos y brindar por las cosas buenas de la vida. ¿Adivinas a dónde fui y con quién estuve? Exacto. Apúntate esto: no se puede vencer al destino, pringado.

No voy a decir que no ha sido duro, aunque sí que voy a vacilar un pelín de lo fácil que me lo han puesto (no es que fueran demasiado inteligentes; y esto lo digo porque durante el viaje de enfrentar la batalla a mí se me ocurrieron cientos de fórmulas mucho más sencillas de arruinarme la vida, incluso le di a la GC la oportunidad de entrar legalmente en mi casa y no supieron aprovecharla… ahora vivirán con la intriga el resto de sus días).

Comparo los sueños e ilusiones que tenía antes,las decisiones que estaba tomando y el camino que estaba emprendiendo con la situación en la que estoy ahora y, la tristísima realidad es que, a pesar de todos los esfuerzos, no han conseguido nada. Sigo siendo la misma persona, haciendo las mismas cosas, he terminado los estudios (eso sí que ha sido duro), me he sacado mis licencias, he fundado la asociación que estaba en el proceso (y que podía haber sido la que fundé en Sequeros, pero no quisieron verlo), he comprado un coche, sigo viajando, trabajando, explorando…y la profunda amistad entre el Brujo del Páramo y yo está tan consolidada en el espacio y en el tiempo que no tengo nada que decir.

La única cosa diferente, lo único que ha cambiado es la gente que hay a mi alrededor y las personas con las que me relaciono. Y me encantan, conservo a mi lado a seres tan bellos y tan lindos que jamás podrán ser influidos por las fuerzas oscuras de nadie en mi contra. Son inaccesibles, como yo, inmunes e invulnerables. 

¿Y qué pasó con la historia? Bueno, la historia está ahí, los hechos están ahí, los resultados están ahí. Mi actitud, mi forma de reaccionar, mi esfuerzo por salir adelante, mi rechazo a repetir los mismos errores y la insistencia de otras personas en seguir dando coba a los bulos que ya se han ido destapando hace mucho. Y lo que es mejor: me he apropiado de la narrativa del suceso en cuestión y como protagonista activa en la sociedad, enfocada profesional y formalmente, alejada del amarillismo y de las alimañillas insignificantes que siguen vendiendo su alma por medio gramo de coca, ahora mi versión como víctima y superviviente cobra fuerza.

Ya no soy el personaje que inventaron, soy la MUJER que ha enfrentado y sobrevivido al FASCISMO RURAL. Y eso jode mucho.

A ti: pirado y amargado personaje oscuro que necesita parasitar a pobrecitas víctimas narcisistas para sentirte realizado y a todas las personas que contribuyeron de una manera o de otra a motivar tus acciones, a propagar tus difamaciones, al cabo Melón, a la puta Campanilla, al Alcalde de los Cojones, a sus esbirros del Ayuntamiento de mediocres y cobardes, al puto Sargento Capitán América (que ya sé que te fuiste el verano pasado después de hacer el ridículo asaltándome a punta de pistola para nada), me gustaría haceros una pregunta:

¿Qué se siente sabiendo que después de tanto esfuerzo NO habéis conseguido nada?

FELIZ ANIVERSARIO: GILIPOLLAS.

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