El Juego 3: Pathfinder
Para cuando las hordas se preparaban para arrasar el nuevo foco localizado, ya habíamos salido de allí. Él los mantuvo distraídos el tiempo suficiente, justo y necesario, para que yo pudiera escapar sin ser vista y dirigirme por el único hueco por el que no miraban hacia el punto acordado.
El juego 2: el Caos
La purpurina ya no tapaba el olor de la mierda, como quien dice, y eso enfadaba aun más a las moscas que no podían dejar de revolotear a su alrededor porque sus vidas estaban estrechamente ligadas a la podredumbre.

Lo que dice la gente: