«Si pudieras elegir entre cerdos y diamantes, ¿no elegirías lo mismo? Feliz cumpleaños, princesa!! 🐷🎂💎» así se mantiene una conversación encriptada y se planifica un viaje.
Nunca olvidaré aquel momento… la luz al final del túnel, el escenario tan saturado que prácticamente sólo se ven líneas y figuras desdibujadas formando las direcciones de la estación de tren y creando sombras difusas en movimiento con las siluetas de las personas que rellenan el decorado a mi alrededor.
Mandar a la mierda a la gente es terapéutico y ahora que viajo me estoy acordándo de por qué me gustaba tanto: hacer un viaje largo lleno de trasbordos e incertidumbres te lleva a ir deshaciéndote de todo lo que te sobra por el camino…
Tener el corazón roto es una faena muy grande, pero al mismo tiempo es una virtud increíble. Hay cosas que hacen que todos los trocitos se iluminen y brillen al mismo tiempo… y ya no es un corazón roto, sino un cosmos entero expandiéndose en el universo que es mi pecho.
Hay momentos en la vida en los que no te queda más remedio que romper con todo lo que te rodea y cambiar de aires. Digamos que los negocios turbios … Sigue leyendo →