Anónima, Geek… bruja, guerrera, libre, liberada. Esta es la historia ficticia de mi particular guerra real.
Amistad. Últimamente oigo mucho esa palabra y la veo escrita en muchos lugares. Es odiosa y ya no hace referencia a su antiguo significado.
Hay un momento en la historia en la que las palabras pierden su significado, se desprenden de él y quedan sueltas, preparadas para atarse a uno nuevo. Los valores cambian, el mundo cambia y los significados también.
Con la modernidad, nos adaptamos a un estilo de vida mucho más frío e impersonal y, al mismo tiempo, extremadamente egocéntrico. Antes, es posible que amistad significara un montón de cosas relacionadas con la empatía, la comprensión y el apoyo, el trabajo en equipo, la dualidad y el amor incondicional que no se traiciona. Antes, en otro mundo desaparecido en combate que ya nadie recuerda, los amigos no necesitaban pedirse ayuda porque siempre sabían cuándo eran necesitados. En aquella época, los amigos estaban dispuestos a dar sus vidas unos por otros.
Hoy en día, la palabra amistad es un insulto asqueroso y repugnante que llena la boca de sus usuarios de estiércol procesado convertido en estrategias de marketing y publicidad. Hoy en día, la frase de aquellos años de «toma 5 duros y cómprate una bolsa de amigos» tiene mucho más sentido que antes, porque hoy en día eso es lo que hacemos todos con las redes sociales, eso es lo que se hace en Facebook, Twitter, Badoo… y encima nos dejamos esclavizar por el ego de nuestros congéneres a través de herramientas como Line o Whatsapp, que consiguen que la amistad no sea más que una palabra referente a la disponibilidad cuando los demás te requieren.
¿Cuándo deja de compensar la amistad?
Cuando dejo de tener derecho a opinar, cuando me veo relegada a un segundo plano en el que mis problemas personales sólo me importan a mí y, sin embargo, tengo que atender los tuyos sin que me importen, cuando dejas de ser recíproco conmigo y te comportas como un niñato egoísta, cuando te olvidas de que yo también tengo ego, cuando sólo tu nombre me produce ardor de estómago… Cuando una persona se convierte en un trabajo, la amistad deja de ser un título honorífico y se convierte en una carga.
No quiero tu mierda de amistad barata y puramente comercial comprada en todo a 100 por internet. Tengo dos o tres amigos de verdad, eso me basta y me sobra. No quiero más basura.