Anonima Geek

Anónima, Geek… bruja, guerrera, libre, liberada. Esta es la historia ficticia de mi particular guerra real.

Más allá del fin del camino

Si tuviera que escoger una palabra para definirme, sería exactamente esta: buscar. Porque lo mío es la búsqueda, una búsqueda incansable, interminable, escondida siempre detrás del último interrogante que aparece cada vez que alguien firma un punto y a parte.

buscar.

(Quizá voz de or.celta, y esta del indoeuropeo *bhudh-skō ‘conquistar, ganar’; cf.celta *boudi- ‘ganancia, victoria’, irl. ant. búaid ‘victoria’ y galés budd ‘ganancia’).

1. tr. Hacer algo para hallar a alguien o algo. Estoy buscando un libro.

2. tr. Hacer lo necesario para conseguir algo. Busca trabajo. U. t. c. prnl.

3. tr. Ir por alguien o recogerlo para llevarlo o acompañarlo a alguna parte. Fueron a buscarla a su casa.

4. tr. provocar (‖ hacer que una cosa produzca otra). U. t. c. prnl. Tú te lo has buscado.

5. tr. germ. Hurtar rateramente o con mañas.

6. intr. Ven. Dirigirse hacia un lugar. Buscaron hacia Caracas.

¿Por qué? Un día tras otro, cada hora, minuto y segundo, no dejo de preguntarme lo mismo: ¿por qué? ¿Por qué esto? ¿Por qué lo otro? ¿Por qué aquello?

Siempre he hecho la misma pregunta cada vez que alguien me ha enviado una afirmación. ¿Por qué? ¿Quién tiene autoridad para hacer una afirmación definitiva? ¿Dónde está el límite del conocimiento? ¿Dónde está el final del camino?

Buscar. Esa siempre ha sido mi filosofía: busca, averigua, contrasta, aprende… todo puede ser nuevo si lo miras desde un ángulo que nunca antes habías probado. 

Dicen que cada uno es como es, que nos hacemos con el tiempo y que al final cuenta el trayecto, el camino. En el fondo, yo creo que la búsqueda es lo que hace a las personas. Hay muchas personas que se conforman con lo que tienen, otras que sólo buscan el placer o el final del camino, otras que quieren poder, dinero… perfección. 

Supongo que hay muchos tipos de búsqueda y que cada búsqueda es el camino de cada individuo a lo largo de la vida. Yo busco luz, el final del horizonte, una verdad que defina la esencia de la vida, el auténtico sentido.

¿Por qué estamos aquí? ¿Por qué hacemos las cosas que hacemos? ¿A caso no sabemos hacerlas mejor? ¿No podemos? ¿O es que no queremos? 

Este año he aprendido algo que para mí ha resultado una lección valiosísima a la que me estoy aferrando poco a poco: los límites, las barreras, las normas… casi todo lo que creemos que no podemos hacer se corresponde con los límites impuestos por el marketing, por una sociedad de consumo ciega de ambición que manipula a la humanidad, desvinculando a sus individuos para convertirlos en sujetos inseguros y cobardes incapaces de vivir sin sus normas ficticias. ¿Para qué? Para que unos pocos puedan amasar cantidades ingentes de… ¿qué? De nada. Porque su poder es virtual y sólo son poderosos porque los demás les dejan.

Yo no estudié para manipular a la gente, ni para engañar, ni para trabajar con el miedo y la inseguridad de las personas. No estudié publicidad y marketing para que los ricos sean más ricos y los pobres más pobres. No estudié para esto. Estudié porque creo en unos valores que van más allá de los datos estadísticos y de las cuotas de mercado. Estudié para ser libre y liberar a quienes me rodean, para mejorar la vida de aquellos que me importan y para hacer de este un mundo mejor.

No. No más circo. No más pan. Se acabó. Que no cuenten con mis conocimientos ni mis aptitudes ni mis habilidades. Sé lo que creo, sé lo que quiero y no voy a dejarme engañar, no voy a participar.

prohibido?

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