Hay un brujo que vive en un páramo. Un brujo silencioso y hermético que nunca contesta a las preguntas, que nunca dice nada ni hace nada, un brujo misterioso que vive allá en soledad rodeado de todo el saber del mundo y de todo el conocimiento.
Madre habla, yo la escucho, y en consonancia con el resto del coro de mis voces esquizoides entiendo sus palabras y encuentro las pistas que me ayudan a mejorar y a aceptar cada decisión y a encontrar cada camino, cada encrucijada.
Si tuviera que escoger una palabra para definirme, sería exactamente esta: buscar. Porque lo mío es la búsqueda, una búsqueda incansable, interminable, escondida siempre detrás del último interrogante que aparece … Sigue leyendo →