Anonima Geek

Anónima, Geek… bruja, guerrera, libre, liberada. Esta es la historia ficticia de mi particular guerra real.

Visita a la War-Cueva: egocentrismo empresarial

Cuánto rencor y cuánto resentimiento. Estos días he estado en León. Como me di el piñazo y es entre semana, no he salido de fiesta (tampoco ando suelta de pasta, el ambiente no es el mejor y ando medio trabajando en terminar una web que me trae por la calle de la amargura…), de modo que para desconectar de la convivencia en pareja y del trabajo me he pasado un par de tardes por la tienda de Warhammer en la que compro la pintura.

El dueño es muy majo y el primer día ya me dijo que necesitaba mujeres que vinieran de visita, así que… además de comprarle pinceles, a veces bajo sólo a hacerle compañía. Y me encuentro con Efraín y con la antigua cuadrilla de rol… la de cuando jugaba Heroquest y esas cosas.

Ayer me encontré con Efraín y fui un pelín borde con él. Pero es que él se puso  muy frío y no me dio la gana de consentírselo. Se me ha caído un mito al suelo. Cuando llego al punto de responder de forma instantánea a un hombre en tono de madre se me cae todo. Así que así está la cosa. Hoy le volví a ver y volví a ser borde y fría, ni siquiera le dije nada. También estaba Yiuru, para variar. Todos jugando a la mesa con sus figuritas.

Cuando Efraín marchó, Yiuru perdió la partida y el dueño de la war-cueva y yo pudimos levantarnos a sumarnos a los comentarios. Yo fui más que nada por saludar y esas cosas. Se me ocurrió decirle a Yiuru que no había pasado por su bar porque no abre de domingo a miércoles (que es cuando he estado en León más a menudo) y él me contestó que esta semana sí que abría.

¿Y cómo quieres que me entere?

Lo he puesto en el Facebook.

¿Se supone que tengo la obligación de abrirlo?

No continuó la conversación. Pero qué osadía. Qué ego tienen las PyMEs a veces. ¿Por qué todo el mundo tiene la creencia absurda de que los consumidores tenemos todos la obligación de estar informados de sus cosas? Entiendo perfectamente que lo lógico y lo normal es pensar que por inercia todo el mundo debería estar en las redes… pero no es así. Si tú vendes un producto, preocúpate tú por hacérmelo llegar si quieres que te lo compre. Y date un canto en los dientes, ¡pero bueno! Deberían sentirse afortunados y privilegiados de que los ciudadanos de a pié decidieran invertir y/o malgastar el dinero que con tanto esfuerzo nos cuesta ganar en sus negocios… a mí, ¿qué más me dará tomarme una cerveza en casa que en un bar que en otro?

Se ha perdido la publicidad, se ha perdido el marketing y se ha perdido el contacto con el público, con los consumidores, el esfuerzo de ir a buscarnos, la fidelización, que nos demuestren que valemos, que importamos, que somos alguien. Y luego nos quejamos de que vivimos en un país cutre de gente perezosa y vaga que ni siquiera es capaz de aportarle una miajina de calidad a la comunicación. Si nosotros no somos trabajadores y no le ponemos amor a las cosas que hacemos y que vendemos… ¿por qué íbamos a verlo en el trabajo de los demás?

Así son las cosas, ésa es la realidad que vivimos. Qué le vamos a hacer… y a pesar de todo, bajaré a cenar y tomar algo al bar de Yiuru única y exclusivamente por cortesía hacia él y por saludar a los que bajen, a ver si baja alguien interesante. En fin.

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