Anónima, Geek… bruja, guerrera, libre, liberada. Esta es la historia ficticia de mi particular guerra real.
El maravilloso mundo de las parejas sentimentales. Por algún extraño azar del destino el Brujo del Páramo ha desaparecido de mi vida quién sabe si volverá algún día, es muy propio de él sumirse en el silencio durante larguísimos períodos de tiempo. Y si no vuelve, pues que no vuelva 😛 Así me ahorro tomar una decisión seria.
Al mismo tiempo mi extraña relación con el hombre que duerme en mi cama y no tiene nada que ver conmigo se ha visto reforzada. No sé qué extraño haz de luz le ha dado en la cabeza en alguna de sus salidas al monte o si acaso algún ladrillo le ha golpeado durante su trabajo, pero parece que ha desarrollado una tendencia natural a la colaboración que me tiene muy satisfecha.
Las aguas vuelven a su cauce sin necesidad de forzar al río.
No obstante, me siento muy decepcionada con mis amigos ‘matrimoniados’.
Dado que mi relación todavía está en fase de prueba y que ni él ni yo tenemos nada en común, siempre que me reúno con mis amigos lo hago en calidad de soltera. Nunca llevo a mi pareja a las fiestas ni a las quedadas de rol ni a los estrenos de cine ni a los conciertos de rock. A él no le gustan esas cosas. Yo tampoco voy a las monterías de caza, por ejemplo. Cada uno tiene sus aficiones y nos hablamos de ellas y nos respetamos y nos animamos el uno al otro a seguir haciendo las cosas que nos gustan.
Ya escribí sobre la obsesión de mis amigos por buscarme una pareja que les gustara, una pareja que jugara al rol, leyera libros de fantasía y ficción y viera películas frikis. Ahora que todos están emparejados y/o casados con otros frikis del gremio, resulta que las quedadas se hacen en pareja. Los novios/as de mis amigas/os se sumergen en el mundo friki, los que no saben aprenden y los que saben aportan. Y resulta que se les hace raro llevarme sin casar porque no tengo pareja para jugar.
Nunca se me habría ocurrido pensar que para ir a ver la peli de Star Wars y disfrutar de la compañía de mis amigos de toda la vida necesitaría un novio fan. Eso me dice muchas cosas, tanto de mis amigos como del movimiento friki.
Antes creía que era un tema cultural, pero últimamente me da la impresión de que los grupos metaleros, roleros y frikis en general se están cerrando en formato de sectas. No puedes participar si no cumples el dogma, no te invitamos si no tienes los requisitos, me da la impresión de que no me adjuntan porque no soy otra calcomanía del grupo.
Y luego se meten conmigo porque colecciono libros de ocultismo… ¿cuándo se ha acabado la tolerancia en la sociedad?
Pues, ¿sabéis qué? Que le den a la secta. Puedo ser una adulta normal y corriente con gustos particulares sin tomarme a rajatabla las normas de un montón de marginales sociales que no toleran que los demás queramos tener una vida sencilla y completa con personas distintas. No soy tan cerrada de mente como para tener amigos a los que sólo les gusten mis aficiones.
Además, qué demonios, se puede tener una pareja estable y vivir la vida como una single, se llama personalidad. No sé por qué le cuesta tanto a la gente entender que mi pareja no va a definirme como persona individual (ni yo a él, por supuesto).
Este blog es pura ficción, cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia y sólo demuestra que tienes un problema severo de autoestima y protagonismo. No seas ególatra!! Se trata de mí, no de ti, por una vez en mi vida. Además es como la peli del Makinavaja: va a ofender a todas las insituciones posibles habidas y por haber... así que si te ofende, es que hice bien mi trabajo o te autoidentificaste como parte del problema social.
Anónima Geek by Bárbara H Ballesteros is licensed under CC BY-NC-ND 4.0
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