Anonima Geek

Anónima, Geek… bruja, guerrera, libre, liberada. Esta es la historia ficticia de mi particular guerra real.

La hora de la verdad

No me gusta discutir con nadie y menos aún debatir sobre opiniones. Cada uno tiene la suya. Cuando me dan una opinión que ni siquiera me parece relevante simplemente la escucho, la entiendo y fin del asunto. Las opiniones de los demás no pueden cambiarnos la vida, menos aun cuando los demás apenas llevan un 10% de ella con nosotros. Así que discutir por eso también es una tontería. Es muy fácil opinar sobre lo que no se entiende, sobre todo cuando a alguien le conviene que cambies de parecer.

Algo que me gusta mucho de mi forma independiente de llevar mis relaciones de pareja es que nunca he necesitado hacerle saber a todo el mundo que estoy con alguien que no está presente. Siempre me he defendido sola de los buitres. Eso lleva a que muchas veces la gente deduzca sin preguntar que estoy disponible. Y cuando se enteran, se sorprenden. Pero es que el ser humano es así de extraordinario y da por sentado lo que le interesa en lugar de arriesgarse a que le digan que no está a su alcance lo que andan buscando.

Todo esto viene a ser una introducción a la dedicatoria a todos esos amigos que dejan de hablarte cuando se enteran de que estás con alguien y no tienes pensado disolver tu relación formal. Especialmente a los que se enmorrongan y te sueltan contestaciones infantiles como ‘tienes que madurar’, ‘para estar así es mejor no estar’, etc… Sí sí, tú lo que quieres es tener una oportunidad. Y podría equivocarme, pero nadie te suelta un ‘ojalá estuvieras aquí’ y después se enfarruca porque tienes pareja y deja de hablarte.

Llámame inmadura y critícame si quieres pero… Ja!

Deja un comentario

Información

Esta entrada fue publicada en diciembre 22, 2015 por en Crítica, Social y etiquetada con , , , , .

Descubre más desde Anonima Geek

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo