Anónima, Geek… bruja, guerrera, libre, liberada. Esta es la historia ficticia de mi particular guerra real.
No estoy apática. No he perdido el contacto con el blog y no me he muerto ni nada parecido. Estoy sana, salva (más o menos), viva, sobria y agotada.
Esta semana he tenido muy poco tiempo para dedicarme a las cosas del ordenador. He estado limpiando y sembrando el huerto, terminando proyectos de costura y debe de haber alguna perra en celo por ahí, porque mi perro me está dando mucha guerra en casa. Está todo el día nervioso, necesita salir más a menudo y si me despisto se me fuga en busca de los rastros de las hembras.
Qué paciencia hay que tener.
Resulta que entre unas cosas y otras, la espalda me está matando y la lesión de mi rodilla izquierda no mejora demasiado.
Pero no es grave y se me acabará pasando… el trabajo de la tierra gratifica, dicen. Aunque creo que eso lo dicen las personas que la trabajan por diversión y no por necesidad… los demás, bueno, disfrutamos a medias, porque si se nos hielan las patatas nos hunde mucho la moral y solemos estar preocupados hasta que se estabiliza el tiempo y la siembra agarra.
Y mientras crece el huerto y llega el tiempo de la cosecha, baja el nivel de carne de caza del arcón congelador. Pero, oye, el sistema ‘vivir de lo que hay’ se sostiene y aunque no tenga carne fresca, lleno bien la panza. Y comer caliente sí que me parece un lujo para los tiempos que corren y dadas las circunstancias.
Ahora hay que apretar un poco el nivel de gasto. El fondo del bote de las monedas se va aproximando a la superficie y las almas errantes temblamos ante el pronóstico de la cereza. ¿Será buena cosecha? ¿Habrá jornales suficientes? ¿Merecerá la pena? Dicen que este año viene malo para la cereza… pero eso lo dicen todos los años. Supongo que hay que esperar y tener paciencia, como siempre.
Así que… ‘alea iacta est’. Todo lo que se puede hacer es esperar, esperar, esperar, plantar, cuidar la tierra, alimentar al ganado, seguir esperando y matar el tiempo con actividades creativas. O paseando, si el clima lo permite. Esperemos que la lluvia sea buena y que vengan las setas antes que las cerezas. Por variar la dieta.