Anonima Geek

Anónima, Geek… bruja, guerrera, libre, liberada. Esta es la historia ficticia de mi particular guerra real.

Life style: creando actitud

Bueno, bueno. Ya pasó el caos.

En mis días de vividora rústica a veces la tormenta acontece y te pilla donde te agarre: en casa, en la calle, en el bar… y lo único que se puede hacer cuando viene el temporal es dejarse uno llevar.

Hace dos días una persona física de mi viejo entorno urbano vino a verme y tuvimos una grandísima discusión. Afirmaba que era imposible que pudiera vivir en el lugar en el que vivo, teniendo las cosas como las tengo y trabajando tanto como trabajo (tanto trabajo a veces que, sin ir más lejos, hace dos días me fui a comprar el pan y acabé en urgencias con 40 de fiebre a causa de la extenuación).

Después de discutir largo y tendido le expliqué que todas las vidas, todas y cada una de ellas sin excepción tienen cosas buenas y cosas malas. Una vida esclava de una nómina y de una hipoteca es en el fondo tan esclava, dura y odiosa como una vida esclava del legón, de las condiciones climáticas, etc. ¿Qué más nos da dónde o cómo vivamos si en el fondo todo lo que hay que hacer a lo largo de la vida no es más que luchar y luchar y resolver problemas uno detrás de otro?

Todas las monedas tienen dos caras y todas las vidas tienen problemas, obstáculos y dificultades.

Realmente, yo creo que lo bonito de vivir la vida es afrontar los problemas según vienen. Y de verdad que creo y estoy convencida de que los problemas se resuelven con más alegría, con menos pereza, con más ilusión cuando se está en el camino en el que se quiere estar que cuando se está donde te han dicho que estés y no le encuentras sentido a tu lucha diaria.

Sí, tengo muchas cosas que hacer, tengo mucho trabajo que hacer, tengo muchas cosas de las que responsabilizarme… pero cada piedra, cada paso, cada día malo y bueno, cada accidente, cada céntimo gastado, cada copa de vino, cada golpe de legón, cada tronco de leña, cada minuto de mi vida lo empleo en vivir la vida que siempre quise tener, con lo bueno y con lo malo. Y estoy feliz y contenta de estar donde estoy, ser quien soy y hacer lo que hago.

Hay que trabajar. Todas las vidas hay que trabajarlas, desde que nos hacemos mayores hasta el último de nuestros días tenemos que hacerlo. Será mejor y más llevadero trabajar en algo que nos gusta, ¿no? Aunque lo que nos guste sea un estilo de vida y no un ‘empleo’ concreto.

Esa persona dijo que me envidiaba porque para cambiar de forma tan radical había que ser muy valiente. En realidad no… no hace falta valor. Lo único que hace falta para conseguir uno lo que quiere es salir de la zona de confort. Esa pequeña zona que creamos a nuestro alrededor según crecemos, ese pequeño círculo en el que nos encerramos pensando que no hay nada más fuera para nosotros.

Envidiar a los demás es una forma cobarde de admiración. Lo mismo que criticar a los demás, lo mismo que quejarse constantemente.

Lo que hay que hacer es cambiar lo que uno quiere cambiar de sí mismo. Si no te gusta tu entorno, cámbialo, lánzate a la piscina sin mirar y luego ya veremos a ver qué pasa. Pero tener un sueño, dejarlo guardado en un cajón y envidiar a las personas que se lanzan a por los suyos y logran cumplirlos… no sé. ¿Qué tenemos que perder?

 

Deja un comentario

Información

Esta entrada fue publicada en abril 4, 2016 por en Crítica, Social y etiquetada con , , , , , , , , .

Descubre más desde Anonima Geek

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo