Anónima, Geek… bruja, guerrera, libre, liberada. Esta es la historia ficticia de mi particular guerra real.
Si viviera en un mundo en el que el dinero no valiera nada podría cambiar un móvil viejo por una cocina con horno… espera, vivo en ese mundo.
Pues sí, hay un millón de sociedades en las que el trueque todavía está vigente. ¿Y sabéis qué es lo mejor? Que el trueque funciona cambiando cosas que no te interesan por cosas que sí te interesan, porque resulta que el valor de los objetos deja de ser su valor económico y pasa a ser el valor que cada individuo le da a cada cosa en cuestión.
Una vez más, la vida me demuestra que lo que para unos no vale nada, para otros puede llegar a ser un grandísimo tesoro.
¿Cómo podemos saber qué interesa a cada persona para poder conseguir las cosas que queremos? Prestando atención. Observando, a menudo las personas hablamos demasiado de todas las cosas que queremos/necesitamos y hay que ser paciente y observador para darse una cuenta de qué es exactamente eso que de verdad se necesita.
Sólo necesitas empatía para detectar el problema, confianza como para que te permitan opinar y capacidad para solucionarlo… de forma que a los demás no les importe ayudarte después.
Es una vieja técnica de manipulación, supongo, una de esas cosas que se aprenden en el mundo de los negocios y de los tiburones, pero también creo que esas cosas se pueden usar para crear relaciones, como dicen los ejecutivos modernos, ‘win to win’. Es decir, relaciones en las que ganamos todas las partes.