Anónima, Geek… bruja, guerrera, libre, liberada. Esta es la historia ficticia de mi particular guerra real.
Una de las ventajas de no tener dinero es que no tienes que pensar en qué gastártelo. Sí… cuando dije que volvía a empezar de cero era desde el cero más absoluto. O casi.
Pagar deudas y reparaciones me ha dejado el bolsillo vacío. Si bien en mi trabajo tengo una nómina esta es más bien figurativa y de carácter burocrático, ya que cobro por horas, en metálico y cada domingo después del fin de semana trabajado. Y dado que estamos de vacaciones hasta nuevo aviso… pues, eso, que estoy como la San Miguel: 0,0.
Tampoco es que el pronóstico sea malo, pero la perspectiva de ganancia es muy reducida, ya que con mi sueldo tengo que hacer frente a todos los gastos, concretamente: facturas, coche, mascotas y estudios. Así que tampoco es que tenga una perspectiva económica favorecedora… al menos hasta que empiecen los puentes, la Semana Santa, la época de la cereza y esa clase de cosas.
Así que por un lado no tengo un puto duro, pero por otro tampoco tengo la preocupación de tener que pensar en cómo voy a hacer frente a mis cosas básicas, lo comido por lo servido, dicen.
Esto te da mucho margen. Por un lado no tienes que pensar qué necesitas o quieres comprar, a qué bar vas a ir, qué te vas a tomar, si fumas o no fumas… y por otro tampoco tengo la angustia de sufrir por lo que será de mí mañana. Sólo me falta el tiempo.
Antes el tiempo me lo quitaban los hombres. Lo tengo claro. Me encantan los hombres y pasar tiempo con ellos siempre está dentro de mi organización. El problema es que me gustan los hombres conflictivos y al final siempre acaban absorbiéndome, como una droga. Adoro mimarlos, poseerlos, saborearlos, acariciarlos, olerlos, torturarlos… no sé, me gustan. El problema es que al final siempre se envician y quieren más y más y, por supuesto, ser los únicos en el mundo. Más y más no es el problema en sí. Más y más es bueno si se sabe gestionar. El problema es el concepto de ‘exclusividad’. A menudo ese término se convierte en una especie de ‘exclusividad total y absoluta’ en la que en mi vida sólo debe haber tiempo para ellos… y cuando me quiero dar cuenta, me he dejado embargar por el vicio que me posee cuando huelo algo que me gusta y me desvío de mi camino adoptando la vida de mis amantes como si fuera la mía.
Y claro, mi mundo continúa girando conmigo o sin mí. Siguen estando ahí todos los proyectos empezados, siguen avanzando las fechas de los exámenes, siguen pasando mis facturas, siguen necesitando comer y beber mis animales… y cuando me aparto de mi mundo se hace el caos. Y los hombres con los que salgo no suelen comprender por qué mi estabilidad emocional es más importante que su placer sexual.
En fin. Esta semana estoy teniendo un montón de tiempo para avanzar mis cosas. La putada enorme es que he tenido que mudar a las pobres gallinas de un lado a otro y ahora estoy en proceso de construir un gallinero nuevo. ¿Por qué no? En mi puta vida he construido nada que tenga que sobrevivir más de dos días, así que supongo que estoy loca de remate si creo que puedo conseguirlo. Pero, si no lo intento, no los sabré. De momento tengo un diseño super chulo que no sé cómo llevar a la práctica y me he cargado la luna del coche cargando postes que he recogido de mitad del bosque para sujetar la estructura de mi super gallinero. Espero que el seguro de lunas se haga cargo del incidente. Entre tanto, la obra parada porque no tengo puntas tan grandes para palos tan gordos.
Pero voy haciendo otras cosas. He conseguido sacarme tres temas de uno de mis cursos, las prácticas prosperan (raras, pero prosperan) y según tengo entendido recuperaré mi tiempo en febrero. Y también he puesto en marcha algunos experimentos funcionales en casa para ganar espacio y practicidad. Estoy hecha una manitas estupenda en lo que a tornillos y taladros se refiere… a ver si funciona el motor de la fuente mítico que tengo por ahí y pongo en práctica el acuapónico. Aunque tendría que ir a buscar los peces, la arena (debería robarla del saco de la obra antes de que terminen de arreglar la casa de enfrente y tenga que ir a tomar por culo a buscar el material).