Anonima Geek

Anónima, Geek… bruja, guerrera, libre, liberada. Esta es la historia ficticia de mi particular guerra real.

Una luz diferente

Dicen que tengo una luz diferente, que irradio energía, que estoy deslumbrante. Cada día me lo dicen más personas, pero hoy me han dicho algo diferente.

Resulta que me he ido a una feria en otro pueblo, me enteré anoche de que la había, me picó al curiosidad y… ¿por qué no? Siempre he querido ir a esa clase de sitios, me gustan las cosas artesanales, me gustan los animales, las plantas… esas cosas. Así que fui sola, sin más, siempre conozco a gente en todas partes y siempre hay posibilidades de encontrarme con alguien.

Y así fue. Me encontré con gente de mi pueblo, gente del grupo de costura, gente de los talleres de plantas medicinales, gente del núcleo de agricultura, del grupo de baile… y gente a la que vi por última vez en mi último puesto de trabajo.

Dicen que el bar no es lo mismo desde que lo he dejado, que cierra más días de los que debería y que nadie hace las mismas cosas que yo hacía. Dicen que echan de menos mi sonrisa y mi trato al cliente, ya vez tú. Tampoco hacía gran cosa.

«Estás completamente diferente», me soltó un amigo de pronto, «mírate, se nota que has entrado en comunión con la tierra y el bosque».

Eso fue lo que me impresionó. ¿Qué sabía él? Me estuvo contando que cuando una persona entra en conexión con el entorno y comulga por fin con el bosque adquiere una fuerza, un brillo y una mirada diferentes y especiales, profundas. Veía en mis ojos la fuerza del agua y las rocas del río, el sol deslumbrante sobre mi piel morena y percibía el aroma del tomillo y las jaras en mi cabello.

Supongo que he madurado. La forma en la que camino, el modo en que miro, cómo me expreso, cómo hablo, las cosas que digo… ya no son las mismas. Y eso es algo que tengo que agradecerle a todos los gilipollas que han pasado por mi vida estos últimos años.

Como diría mi amigo Ford Farlaine: «gracias por ser gilipollas… gilipollas».

Todas estas experiencias me han enseñado cosas vitales. He aprendido que no necesito nada de nadie, que no hay nada que no pueda hacer yo misma, que la cuestión de las cosas no es si puedo o no puedo hacer las cosas sino cómo puedo hacer que las cosas que quiero sucedan. La fuerza de voluntad que hay en mí ha crecido por miles y ya no sólo no me ofendo, sino que ni siquiera siento las ofensas de quienes me rodean porque he comprendido que toda esa rabia, ira, envidia y demás emociones negativas perjudican mucho más a las personas que los sufren. Se hacen daño a sí mismos/as. Y el odio que generan, ese veneno tóxico, es más causante de malestares físicos a sus portadores que al resto de los seres humanos. A mí no pueden hacerme daño.

El mundo es enorme y está lleno de gente y de cosas y de oportunidades y nada de lo que digan o de lo que hagan va a quitarme mi vida. Así que me dedico a hacer lo que me place, lo que me apetece, lo que quiero… y me dedico a perseguir mis propios sueños sin escuchar lo que dice a mi alrededor. Para mí, sólo son almas en pena encadenadas a sus propios miedos, seres pequeños atrapados en una burbuja de cristal, con demasiadas preocupaciones triviales y banales incapaces de liberarse, incapaces de vivir. La amargura de los demás no tiene por qué afectarme.

He encontrado la fuerza, mi fuerza, y mi luz. Me siento renacida y llena de vida, capaz. Y cada vez que se me ocurre una idea, la ejecuto, sin pedir explicaciones a nadie, sin contárselo a nadie. He conquistado, por fin, mi propia libertad.

Un comentario el “Una luz diferente

  1. Maria
    octubre 3, 2017
    Avatar de Maria

    Como me gusta leer lo que escribes, esa pasión que tienes es maravillosa!
    Mis mejores deseos para ti guapa!!

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