Anónima, Geek… bruja, guerrera, libre, liberada. Esta es la historia ficticia de mi particular guerra real.
Llegó la hora de la verdad. Había abierto todas las puertas posibles y estaba lista para que fuera lo tuviera que ser. Sólo faltaba que el destino se manifestara.
El destino tiene formas muy caprichosas de tratarme. Ahora que estoy lista para irme me regala lo que siempre quise y a lo que hace tanto tiempo que renuncié: tiempo y respeto. Por fin se me ha concedido tiempo: la oportunidad que tantas veces he perdido. Y esta vez voy a aprovecharla y voy a hacerlo bien.
Pero, ¿cómo sabes cuándo haces las cosas bien? Lo sabes, porque cuando te pones a hacer lo que sabes hacer bien, todo sucede sin más.
Se corrió la voz, como un murmullo tenue en el viento de tormenta, pasó el susurro a través de las gotas de lluvia y llegó a todas partes. Muchos oyeron la llamada, pero supieron que sin la contraseña estarían perdidos.
De todas partes despertaban poco a poco mis gentes, aquellos que entraron en letargo cuando su reina les había abandonado. Y como si fueran peregrinos en procesión, todos vinieron a darme la bienvenida. Todos se alegraron de verme. Algunos vinieron de muy lejos, no sabían si estaría o no, pero se pusieron muy contentos cuando su primera opción, que soy yo, contestó a la llamada sin hacerles esperar.
Y también comenzaron a venir algunos nuevos, súbditos de otros reinos que cambiaban de señor.
«Dicen que en tu casa se vive bien, señora del bosque, dicen que siempre trataste bien a tu gente».
Me llaman «el último servicio público que queda aquí» y por ahí dicen que nunca fallo, que nunca me equivoco y que mi magia siempre es buena.
No sé cuánto tiempo me queda aquí en lo que termino de estudiar y consigo mi plaza de oposición… pero ahora que me han concedido el tiempo, el dinero y el respeto, haré todo lo posible por dejar algo bonito, algo memorable, algo que sea recordado para siempre.
Este año, haré leyenda y lo haremos bien.