Anónima, Geek… bruja, guerrera, libre, liberada. Esta es la historia ficticia de mi particular guerra real.
Ahora que me siento obligada a escribir y revisar cada una de mis palabras, encuentro menos momentos para publicar a bocajarro. Estoy enfrascada en la ardua y terrible tarea de documentar como es debido mis ensayos porque me han recomendado colgar las bibliografías para no inducir a error a las mentes más sucias y perversas.
Sucio y perverso. Yo sin salir de casa y las malas lenguas difundiendo más y más rumores falsos como si su historia tuviera que ser cierta.
Pero ah, las mejores historias suceden aquí, entre las mágicas cuatro paredes que me atrapan. Todo lo que no ven, todo lo que no oyen, todo lo que no sienten.
¿Sola? Me río de la soledad. ¿Triste? Me río de la tristeza. ¡Nunca mientras tenga mi mundo para vivir lo que nadie jamás podrá!
Sí… reconozco que hace calor y que debería estar agobiada. ¿Pero por qué estarlo? El sudor que resbala por mi cuerpo me transporta a otros lugares y sueños lejanos. La música, el silencio, los recuerdos…
Tendida en mi cama mi mente pasea por ideas que flotan y me distraen. El aire acondicionado… la brisa fresca acariciando mi piel sudorosa y suave. Sin saberlo, sin quererlo, mis largas uñas recogen una de mis gotas de sudor y acarician mi cintura. Y ahí está. El escalofrío. Mi mente viaja, divaga, las paredes desaparecen, el mundo, me conecto con otras cosas.
Dioses… ¿en qué momento ha venido a mí esta magia? Con los ojos abiertos, cerrados, mis dedos resbalan por mi piel, dibujan mis tatuajes, siento ese calor ajeno que no me pertenece, pero me cubre, me cubre como tantas otras veces. Estás aquí, estás conmigo. Y una sonrisa se me escapa. Seas quien seas, bienvenidx. Te siento, te huelo, te vivo. Mis colmillos se disparan, mi alma quiere más.
Te devoro, pero no te dejas, y me recorres humedeciendo mi ser como nada nunca podrá hacerlo. Mi columna se curva, te deseo, urgente, te lo tomas con tiempo. No puedo agarrarte, porque eres etérex, no puedo morderte, no puedo deshacerme de ti.
Todo mi cuerpo te pertenece, mi alma, mi ser, mi esencia. Marcas un ritmo imposible, pero al mismo tiempo real. Y mis dedos, que ya no son míos se hunden en la profundidad de mi ser, atrapan mi carne y me pellizcan allí a donde nadie se ha atrevido jamás a tocarme.
Más. Pero te haces rogar, me resisto, me retuerzo, estás en todas partes. Vibras, te agitas, me golpeas, y toda tu fuerza se convierte en mi fuerza.
Mis manos se aferran a la almohada porque ahora ya no tengo control, me torturas y me diriges. Fuerte, lento, suave, impredecible. No. Sí. Más.
Un grito ensordecedor. ¿He sido yo? Otro grito, otro grito más… con cada grito un calambre, cada vez más intenso, más fuerte, más agudo, más imposible!
Hasta que caigo destruida, sin fuerzas, sin aire. Me tiemblan las piernas, me tiembla el útero, me tiembla la espalda.
Escucho a los vecinos en la calle y me da por reír. ¿Me habrán oído? Pues claro que lo hicieron, porque grité sin pudor ninguno. No me extraña que me echen tantos novios virtuales. Ojalá supieran que estoy sola, ojalá se dieran cuenta de que nadie me hace sentir lo que siento cuando estoy sola.
Este es un regalo para mi amigo » el Guerrero». A ver qué te parece para haberlo escrito en tan poco tiempo. Gracias por acompañar mis desvelos y aguantar mis desvaríos… ahora voy a tener que materializar este relato en tu honor.