Anónima, Geek… bruja, guerrera, libre, liberada. Esta es la historia ficticia de mi particular guerra real.
¡Hola, tú! Te debo una disculpa. Esta semana desaparecí y cancelé las publicaciones sin previo aviso; imagino que habrás notado el silencio, o quizá no, quién sabe.
Lo primero: ¡estoy bien! Un poco molida, pero muy bien. Estos días han sido una montaña rusa: he pasado por algún bache de salud y un par de situaciones complicadas, pero lo más importante es que también he tenido la oportunidad de vivir una experiencia increíble en todos los sentidos.
Respecto al blog, podría haber dejado entradas programadas, pero no habría sido honesta contigo. Estoy realizando cambios profundos en la estructura de la editorial para ajustar los tonos de los artículos y dar cabida a nuevas ideas que tengo en mente. Por eso, te ruego un poco de paciencia.
Sé que son cambios que apenas se verán desde fuera, pero me ayudarán a que todo fluya mejor en el futuro, permitiéndome escribir contenido más rico y variado.
Disculpa las molestias o, simplemente, disfruta del silencio. Te prometo que, en cuanto lo tenga todo a punto, te contaré muchísimas novedades. No quiero darte una fecha concreta porque me gusta ser transparente y ahora mismo no puedo comprometerme; estoy en la recta final de una carrera muy larga y necesito toda mi concentración.
Te quiero, de verdad, y te agradezco infinito que estés ahí. Nos vemos muy pronto, prometido.