Anonima Geek

Anónima, Geek… bruja, guerrera, libre, liberada. Esta es la historia ficticia de mi particular guerra real.

Reina de las Sombras III: perfil bajo

Llevaba ya una temporada latente en stand by, ya sabes, sin dar ruido, sin grandes gestas, sin llamar mucho la atención. Llevaba tiempo con ganas de volver a ser yo misma. Había entrado en el sistema para poder borrar mi rastro y re escribir mi historia de cara a las instituciones oficiales. Legalmente, todo correcto: una mujer solitaria y sin suerte tratando de sobrevivir.

Socialmente tampoco se me veía gastar dinero… al menos no mucho. Billetes pequeños, monedas sueltas. Compras a goteo o usando la tarjeta de crédito de mi compañero.

Económicamente, servicios sociales, ayudas del estado y algún trabajo medianamente estable de vez en cuando. Estable era la cuestión. Si la misma empresa me seguía contratando todos los años para hacer los mismos trabajos, significaba que psicológicamente estaba estable, ¿verdad? Que no doy problemas, que soy buena chica, hago lo que me dicen y no protesto.

Terminé mis estudios como acto heroico del año y muestra de buena fe, como quien dice. Ya no se me veía merodear por barrios chungos ni frecuentar amistades de dudosa responsabilidad. Incluso había impulsado iniciativas culturales para otras asociaciones. Y habíamos salido en el periódico local, de nuevo.

Conseguir que las instituciones que mueven el dinero me incluyeran en sus listas fue un reto, pero tampoco fue complejo. Básicamente, me había esforzado mucho por demostrar que tenía el perfil que necesitaban (y lo tengo). Sabía que pedirían referencias y sabía a quién se las pedirían, así que durante un año me había currado esas ayudas. E voilà!

De allí saqué las licencias de vuelo y los contactos. Ahora sólo nos faltaba conseguir la financiación.

Mientras todo esto sucedía (y sucede) y trabajo desde las sombras, la gente sólo ve de mí que me paseo con mis perros y que ando de allí para acá. Entre estudiar las oposiciones y buscar trabajo los fines de semana, echar una mano aquí o allá, y volver a las actividades lúdico-deportivas con las asociaciones correspondientes, no daba (ni doy) la impresión de volver a hacer nada grande.

Había pedido a mis compañeros que lo mantuviéramos en secreto. No tenía ganas de correr la voz antes de tiempo y tampoco tenía ganas que nada ni nadie se metiera en medio de nuestro proyecto. Habíamos llegado a un trato muy rentable: ellos ponían la pasta y yo me ocupaba de la gente y del territorio. ¿Los dragones? Se estaban incubando y pronto nacerían y crecerían sanos y fuertes. Para entonces, teníamos que tener preparado el escenario.

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Esta entrada fue publicada en septiembre 13, 2026 por en Reina de las Sombras, Uncategorized y etiquetada con , , , , , , .

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