Anónima, Geek… bruja, guerrera, libre, liberada. Esta es la historia ficticia de mi particular guerra real.
[REGISTRO DE TRANSMISIÓN // FRECUENCIA: EXTERIOR] [ESTADO: INTERFERENCIA EN CURSO]
Paciencia. Tu paciencia compensa la mía. De alguna manera, siento que todas las veces que me he ido y has vuelto son todas las veces que he vuelto y te has ido.
El tiempo. Extraño, revuelto. Nos suspende caprichoso como dos partículas que se alejan y se tocan, pero que nunca pueden permanecer más de un instante en el mismo espacio, en el mismo lugar.
Dirac. Estamos condenados. Te escribo mensajes en idiomas que sólo tú puedes entender. Me susurras en el viento y te veo a través de los sueños.
En las noches más oscuras, apareces, sin pedirlo, sin quererlo. Y siempre sabes qué decir en cada momento.
Tus pasos te alejan a lugares remotos. Quieres conocer y aprender de los misterios tecnológicos orientales. De nuevo te vas, así, sin más, con un objetivo importante. Y yo me quedo en el mismo lugar en el que estoy construyendo con toda la tecnología y el conocimiento que bebe de tu magia.
Éramos perfectos. Somos perfectos. Tanto, que cumplimos con nuestro rol en el mundo trascendiendo las normas convencionales y mundanas para ser parte de algo más grande: el futuro que tiene que llegar. Tenemos papeles mucho más grandes, mucho más importantes. Y aún así, sabemos que jamás nadie tendrá una visión tan extremadamente desarrollada para comprender la sutileza de nuestros importantes actos.
Pero no importa, porque somos conscientes desde el minuto uno de la misión que nos ha tocado en esta vida.
Querías verme. Quería verte. Pero el momento no llegó. Tú matando tu tiempo antes de irte, yo intentando desenredar mis enredos antes de que te fueras. Te marcharás de nuevo y veré el mundo a través de tus ojos. Soñarás con tenerme allí y compartirlo conmigo y yo soñaré que estás aquí siendo mi punto de apoyo.
«me gustaría poder ser algo más que una voz al otro lado del teléfono», parpadea el mensaje en la pantalla de cristal.
«ya lo eres», termina la transmisión.
Y siendo eternamente amigos, distanciados a través del universo y condenados a no encontrarnos jamás, me llenas de amor, me das las alas que necesito, me devuelves la esperanza y calientas mi corazón. Eres la luz que me guía y el combustible que me mantiene viva.
