Anonima Geek

Anónima, Geek… bruja, guerrera, libre, liberada. Esta es la historia ficticia de mi particular guerra real.

Matrix: ¿ficción o marketing?

Odio a las personas que se pasan la vida dependiendo de las pantallas de cristal. A veces me siento como la única gilipollas que se pasa la noche intentando hablar con personas que prefieren sumergirse en conversaciones on-line a través de mensajería instantánea supuestamente gratuita.

Pasamos horas viendo películas y series de televisión que bromean con la vida virtual y con el poder que ejercen Internet y las Redes Sociales en las vidas de las personas. Leemos y compartimos cientos de miles de chistes repetidos a través de Facebook para burlarnos de las personas que viven absortas, sumergidas en el mundo virtual y lo hacemos a través de nuestros dispositivos digitales olvidando que Internet no sólo reside en los ordenadores de mesa, sino que está en todas partes.

No me malinterpretéis. Trabajo con y para Internet. Sin Internet, mi carreta, mi formación y mi empresa no tendrían ningún sentido. Pero Internet es una herramienta que sirve tanto para el bien, como para el mal.

Fotografía del smartphone Xperia Mini Pro

Gómez y sus manitas ociosas.

Vivimos en la era de los contenidos.

En la actualidad, Internet se ha convertido en un modo de vida. ¿Qué queremos de la red como consumidores cotidianos? Queremos que funcione, que sea rápida, cómoda, intuitiva… queremos teclear una búsqueda en Google y que aparezcan resultados instantáneos. Si el primer enlace (pasada la publicidad) no nos lleva a donde queremos ir o tarda demasiado en cargar, volveremos atrás y buscaremos el siguiente.

Y mientras tanto, todas las esperas nos producen exasperación. Cada día, escucho cómo mis congéneres se quejan de todos los fallos de usabilidad y diseño que existen en la red. «Yo lo habría hecho de otra manera«. Me encanta esa expresión. Mire a donde mire, vaya a donde vaya, es la expresión más repetida.

Y lo curioso es que mientras cientos de miles de personas lo habrían hecho de otra manera, apenas unas pocas trabajan creando y haciendo esas cosas para el disfrute y la comodidad de otras personas que no hacen más que quejarse y protestar sin aportar soluciones.

Nos reímos en Facebook y en Twitter de la gente que pasa horas conociendo a gente por Internet y hablando de una vida que no tienen mientras languidecen delante de sus ordenadores y la verdad es que todos pasamos horas conectados a la red desde teléfonos móviles, smartphones, tablets… como si nosotros fuéramos diferentes.

El primer error es que creemos que Internet nos hace libres. Pero en realidad, lo que nos hace libres es el uso que le damos a la tecnología. La evolución es así, todo tiene que cambiar y volverse cada vez más sencillo e intuitivo, como las interfaces del sistema operativo de Apple o las Apps para móvil y tablets que utilizamos. Nos gustan, porque son sencillas y no tenemos que esforzarnos para entenderlas.

Pero, ¿vivimos como queremos o vivimos como nos dicen que lo hagamos?

El uso de Internet es como el uso de un vehículo o de una palanca: puedes usarlo para el bien y puedes usarlo para el mal.

Mientras sigamos viviendo conforme los departamentos de marketing de las grandes empresas nos dictan, seguiremos creyendo que somos libres; sin embargo, la diferencia radicará en cómo nosotros aprovechamos las creaciones multinacionales para cambiar y rentabilizar nuestra realidad.

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Esta entrada fue publicada en mayo 26, 2013 por en Social y etiquetada con , , , , , , , , , , , , , .

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