Anonima Geek

Anónima, Geek… bruja, guerrera, libre, liberada. Esta es la historia ficticia de mi particular guerra real.

¿Quieres ser mi novia?

Ser la única mujer casadera en el pueblo de la testosterona tiene sus pros y sus contras… Ya me han salido pretendientes.

¿Por qué piensan que debería tener prisa por escoger a un hombre con el que compartir mi existencia? No tengo ganas de hacer el trabajo de una esposa, no tengo ganas de volver a pelearme con las gallinas de la carnicería para hacer la cena, no tengo ganas de lavar calzoncillos con mi ropa interior ni de que me ronquen en la oreja cuando duermo.

Y no es que no tenga ganas, es que no tengo fuerzas para aguantarlo. Y que me digan, ¿qué? ¿que se ha pasado el día currando y que no tiene ganas de aguantarme en el ratito de su descanso? Entonces, ¿para qué quieren verme? No me va el rollo de estar callada, sonriente y bonita sentada sobre las rodillas de un tío mientras me planta el pestazo a cerveza y tabaco en los morros y en el cuello. Yo no soy así.

Nos acostamos. Salimos cuando nos apetece. Cenamos cuando nos apetece. Que, ¿por qué no quiero ser tu novia? Porque no quiero tener que romper contigo. No quiero estar en lugares y momentos de tu vida en los que sobro, no quiero que resoples del esfuerzo para hacerme feliz. No necesitamos nada de eso para echar un polvo de vez en cuando y bebernos una botella de vino.

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