Anonima Geek

Anónima, Geek… bruja, guerrera, libre, liberada. Esta es la historia ficticia de mi particular guerra real.

Hallo… pss… a la mierda!

Ha pasado Halloween, Samhain para las hermanas wiccanas. Normalmente suelo hablar de la tradición, de la fiesta, del evento, del significado, de los diferentes cuentos… para ¿qué? Es un tópico.

Lo único que tengo claro sobre este día en particular es que suele ser un punto de inflexión en mi vida. Es mi «Nochevieja» particular, mi día y el momento del año en el que pienso en las personas que se han ido y ya no volverán y las personas que tienen que venir.

Este año he perdido mucho. No sólo he perdido a los amigos falsos e hipócritas que tenía cuando mantenía una relación de cortesía con la familia y amigos de mi ex, sino que, por lo visto, también he perdido a los que decían ser mis amigos y han decidido que es cruel e injusto que me cueste con mi amante actual en lugar de con ellos.

Es muy triste cuando lo piensas. Se supone que los amigos son amigos porque te respetan y son tolerantes con tus decisiones. Pero, ¿hasta qué punto existe la amistad verdadera? ¿hasta dónde es amistad y dónde empiezan el egoísmo y la hipocresía?

Creía que éramos amigos. Joel y yo. Yo y Joel. «Siempre puedes contar conmigo«, decía. Pero no es cierto. Está celoso y deprimido y sumergido en su propia autocompasión egoísta. En lugar de apoyar a una amiga cuando lo necesita, prefiere fastidiar su día y su cena porque no soporta que me acueste con otra persona.

Y me jode. Porque siempre habla de la diferencia de edad. «Tú eres joven«, me dice, «tienes 26 años… cuando llegues a los 48 como yo, verás el mundo de otra manera«. Ya ves… pues, no sé, ¿perdóname? ¿por no querer llegar a esa edad en estado de absoluta depresión auto impuesta? ¿lo siento? ¿por creer a mi edad que todavía puedo ser madre y formar una familia con alguien que tenga ganas de vivir?

Estoy confusa. Cada día que pasa comprendo menos a la sociedad que me rodea… y eso que ni siquiera tengo claro lo que va a ocurrir con mi actual «pretendiente».

Ayer mismo le dije que como «amantes» hacemos una buena combinación pero que no estoy dispuesta a jugármela otra vez hasta que demuestre que es capaz de vivir en pareja, de currárselo cada día, de trabajar por otra persona. ¿O es que voy a tener que hacerlo todo yo eternamente? Para eso… me quedo sola. Limpiar mi mierda es más gratificante que limpiar la de los demás.

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