Anonima Geek

Anónima, Geek… bruja, guerrera, libre, liberada. Esta es la historia ficticia de mi particular guerra real.

Háblame por whatsapp, a la cara no tengo polla

Nos envuelve el melodrama desde que tenemos redes sociales y tarifas de datos en nuestros smartphones interconectados a través del puto whatsapp. ¿De verdad os creéis que un puto pic en una puta red social va a indicarle a una persona concreta el puto problema que tenéis? Es infantil, inmaduro, estúpido y una pérdida de tiempo… no. Por ese aro no voy a pasar a mis casi 30 tacos de edad, amigos, no tengo tiempo para perderlo en niñerías.

El que tenga problemas de autoestima que vaya a terapia. El que tenga problemas con vicios que vaya a terapia. El que se sienta gordo que vaya al gimnasio o a una clínica. No puedo pasarme el puñetero día pendiente de deciros constamente cosas para que no os sintáis frustrados porque NO queréis dejar de sentiros frustrados. Deseáis regodearos en vuestra maldición de la mala suerte y os gusta lloriquear para que os den una puta palmadita en la espalda de vez en cuando.

Pues, ¿sabéis qué? Que me podéis comer el conejo… estoy hasta las narices de que se me acerque la gente llorosa y mocosa con los ojos de perro pachón y los andares tristes del miserable hombre de las nieves para que les baile el agua y les anime de forma constante. Es patético.

Y no. No me refiero a la gente que pasa por un mal día o una mala racha… oye, una caída la tiene cualquiera, no pasa nada. Pero un bajón de diez años… eso es un mal síntoma. Si llevas años así de patético es porque no quieres ser de otra manera. No es asunto mío, no es mi problema y no me responsabilizo del drama de ningún ser humano.

¡Venga ya! Ya eras un saco de penas triste y lamentable cuando te conocí. Si no has cambiado nada, pues es tu problema, a mí no me vengas con cuentos para no dormir porque me comes la moral y NO necesito más mierda lacrimógena en mi vida. Yo tengo que seguir viviendo y sobreviviendo y no estoy dispuesta a dejar que nadie me hunda en la miseria.

¿Depresión? Aléjate de mí. Huyo de la gente así como de la peste, como de la gripe, no pienso volver a ponerme mala por que la gente sea gilipollas. NO ME DA LA GANA.

Yo seré fría y cruel, pero A LLORAR A OTRA PARTE.

Y me suda el coño la cantidad de mierda que seas capaz de escribir en tu puta red social… ‘no seguir’ es el botón mágico que sirve para que tu drama me resbale. Y no, tampoco pienso mirar las putas fotos de tu perfil de whatsapp. PASO.

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Esta entrada fue publicada en agosto 30, 2017 por en Crítica, Social y etiquetada con , , , , , , , , , , , , , , , .

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