Anónima, Geek… bruja, guerrera, libre, liberada. Esta es la historia ficticia de mi particular guerra real.
Introducción.
6 meses de caos han sido suficientes como para pasar todo el luto que debía de pasar. Supongo. En este tiempo, he liberado mi mente, he borrado de mi piel el rastro de todas las huellas que me habían marcado, he hecho mil locuras… digamos, que el Fénix ha ardido de nuevo y que ahora soy un amasijo de cenizas en construcción.
Nerón… quiso quemar Roma entera para reconstruirla. Básicamente, eso mismo es lo que he hecho con mi vida en estos meses. He fundido el 80% de mis pertenencias, he tirado lo tirable y vendido lo vendible, he quemado mis neuronas hasta deshacerme de todas mis ideas preconcebidas y, preparándome para el año que me espera, he desahogado todas mis toxinas. Sí… encontré un merendero en el que atiborrarme de drogas, de oxitocina, serotonina y cienmil hormonas y sustancias relacionados con la evasión mental.
Dicho de otro modo. Me he deshecho de todo lo físico, de todo lo psicológico, de todo lo emocional y tras haber arrasado con todos mis prejuicios y pertenencias, me he autoconvertido en un lienzo en blanco y ahora estoy preparada para bucear en las profundidades de mi mente en busca de todo mi conocimiento útil para construir mi propio hogar.
Se me ha ido la pinza, supongo, pero ha sido una decisión que tenía que tomar. La pregunta era la siguiente: ¿cómo sería mi vida en una isla desierta, sin personas, sin negocios, sin empresas, sin dinero, sin tiendas, sin civilización…?
Este año voy a averiguar la respuesta.