Anonima Geek

Anónima, Geek… bruja, guerrera, libre, liberada. Esta es la historia ficticia de mi particular guerra real.

Perder para ganar

El Caos que se produjo tras los acontecimientos de mayo no ha sido nada en comparación con el CAOS que se va a producir ahora. Reconozco que ha sido duro, tedioso, laborioso y que puede que me haya dejado alguna neurona de más en el proceso, pero ¡qué demonios! Verás… cuando tienes la absoluta certeza de que hay factores que no tienen sentido y una campanita te susurra al oído que no es lo que te están contando, lo que pasa es que se te plantean dos opciones muy claras: una, abandonar el asunto y marcharte lejos para no perder la cabeza; dos, esclarecer el asunto a riesgo de provocar una hecatombe.

Obvio, por lo que has leído en mi blog, soy sagitario pura, lo mío es más bien lo segundo. Y como ya te he contado, mi decisión firme desde el primer momento fue la de llegar hasta el fondo del asunto.

¿Cómo? Con la única herramienta que no pueden quitarme: el conocimiento.

Ya lo he dicho muchas veces, la técnica del acuífero combinada con la Navaja de Ockham funcionó, sólo es filosofía de la ESO y un poco de Teoría de la Comunicación Básica aplicadas a un caso concreto y real, nada más. Cualquiera con un poco de imaginación y creatividad podría haberlo hecho.

Controlando los flujos de información, llegamos al meollo de la cuestión. Ya no se trataba de qué había pasado, sino de en qué lo han convertido. Conseguí alcanzar todos y cada uno de los rumores que están contando sobre mí, difamaciones la gran mayoría. Pero no era suficiente. ¿De dónde venían esos rumores? ¿Hacia dónde iban? ¿Por qué ahora? ¿Por qué tanto interés? ¿Quién se beneficiaba de todo esto?

Demasiadas preguntas, ¿verdad?

Nuestra investigación nos dio como resultado muchas cosas, pero no todas las cosas que encontramos estaban directamente relacionadas con el caso de los sucesos de Mayo. La mayoría de lo que hallamos no es más que corrupción encubierta que ofendió mucho a los autores de determinados delitos cuando se vieron destapados. Sí, el periodismo de investigación es lo que tiene: levanta ampollas. Suerte que no haya decidido poner nombres, apellidos, fechas, datos concretos… no era la idea. Y, de todos modos, cuando publique el libro, allí sí que saldrá más información. Pero prometo solemnemente que sólo publicaré información veraz demostrable como tal; llamaré rumores y habladurías a los que lo sean; plantearé hipótesis cuando lo sean y jamás acusaré a nadie en falso sin nombrar la fuente de la que salió la información. Al fin y al cabo, si lo cuentan en un bar y lo publico explicando que lo cuentan en un bar, no es una difamación ni una calumnia, al menos no por mi parte, lo que pase con los que hablan esas cosas en los bares ya no es mi problema.

La obsesión por silenciarme ha quedado claro que está ahí: se trata de impedir que refleje públicamente la realidad que no nos cuentan en los medios de comunicación sobre la bucólica vida rural. Pero así es el entorno rural: todos tienen muertos enterrados que no quieren destapar. Y en su egoísmo por proteger secretos tan absurdos son capaces de ignorar un caso tremendo de violencia de género que ha terminado en poco menos que un atentado. No sólo me negaron protección o justicia, o la oportunidad de contar mi versión de la historia. A mayores, mi negativa a olvidar el agravio ha fomentado el empeño de los que se equivocaron en convertirme en la culpable de todo el asunto dando crédito a una leyenda de ficción alimentada por los celos, la envidia, la misoginia, la mediocridad y la vergüenza de quienes se han visto delatados en la humilde bitácora de una simple sintierra que, según tenía entendido, no importa a nadie.

El culpable ya sabemos quién es o, al menos, eso creo. Los hechos cuadran. Y haré todo lo posible por demostrar que esa persona es como es y no como dice, aunque es muy posible que jamás llegue a imputársele el delito de odio contra mi propiedad por falta de pruebas. La ley funciona así para todos. La misma falta de pruebas que me ha tenido frustrada todo el verano es la misma falta de pruebas que tiene frustrados a todos los que quieren destruirme para callarme la boca. ¿Sabes qué fue lo que hice? Nada. Bueno, algo sí, hice frente a la injusticia y dejé que se vean los errores y los abusos que se cometen injustamente contra las personas vulnerables sólo por ego, avaricia, vanidad e interés propio. No les ha gustado nada que muestre que ni los cuerpos de seguridad trabajan para proteger a los ciudadanos ni los políticos apuestan por mejorar un entorno que se está yendo al carajo. Así es la vida: los ayuntamientos y los cuarteles ya no son empresas públicas creadas por el estado con un propósito o un fin, sino que se han convertido en empresas privadas utilizadas por empleados desalmados que sólo miran por sí mismos. Olvidaron cuál era su misión. ¿Para qué empezaron tantas promesas que no tenían pensado cumplir? Para que venga una niñata perroflauta a tocaros la moral.

Ya, bueno, se siente… pero la moral de un puñado de caciques y abusones autoritarios misóginos me importa a mí lo mismo que a ellos les ha importado lo que yo he sentido desde el momento en que salgo de casa y encuentro mis dos vehículos ardiendo hasta el día de hoy, pasando por los intentos de convencerme de que pase del tema y lo olvide sabiendo que ese infraser anda suelto por ahí tan rampante, las amenazas con denunciarme desde puestos de autoridad como una alcaldía, una supuesta mancomunidad que — ¿a quién pretendían engañar? — ni el señor alcalde la dirige, ni como institución tiene poder para nada más allá de gestionar la recogida de basuras y cuestiones territoriales básicas, la expulsión de todos mis propios proyectos — los cuales no habéis continuado después de haberlos anunciado en la prensa como iniciativa de crecimiento rural, vais a quedar de la leche como emprendedores –, el abandono por parte de todas las entidades con las que he colaborado y para las que he trabajado gratis… y, cómo no, la presión, el acoso y la coacción de la benemérita pretendiendo hacerme confesar… ¿exactamente qué era lo que querían oír? Ah, sí, la pájara mental del narcotráfico.

En serio. Cuando hilé la última pieza y todo tuvo sentido no pude por menos que morirme de risa tres días seguidos. Seréis capullos.

Resulta que sí que hay tema con el asunto de las drogas. Pero es mucho más divertido de lo que os pensáis. Y la realidad es que el atentado no tiene nada que ver. Lo único que han hecho ha sido aprovechar… el uno la rumorología de los otros y los otros las acciones del uno. Mi conclusión es que hay dos mentirosos, un corrupto y un montón de gilipollas hipócritas que os habéis estado drogando todo el verano — y todos estos años atrás — y todavía tenéis los cojones de ir por ahí diciendo que veníais a mi casa, con un par. ¿De dónde habéis estado sacando la mierda este verano? ¿No se suponía que era yo la jefa de todo el tinglado? Como dicen aquí en el pueblo: todos sabemos quién tiene las drogas, quién se mete y qué compran a quién y cuándo. Así que, por favor, que no hinchen el pecho los pecadores que por aquí no se salva ni un alma y no es digno de tirar la primera piedra ni el Tato.

Una trama está hilada y está en proceso de ser resuelta por las autoridades competentes.

La verdad es que me obsesionaba que a nadie le importara mi versión de los hechos y me ha costado mucho trabajo buscar fuera del entorno rural entidades, administraciones e instituciones interesadas en hacer justicia o, al menos, intentarlo. Lo gracioso de todo es que lo primero que me dijeron en el último bastión al que acudí que no es más que uno de los últimos recursos que conozco para alcanzar el Juzgado, fue:

«Ve a la Comandancia que te corresponde, tienen la obligación de tramitar las denuncias al Juzgado«

«Ya, pero no lo hacen… y tengo todas las copias en la mano«

Así que me dejaron pasar y me dejaron contar, una vez más, mi historia completa. Y la conté, vaya si la conté… seis páginas enteras relatando con detalles todos los hechos y acontecimientos que expliqué en la misma denuncia que puse en Mayo y que fue deliberadamente ignorada a conveniencia por mis queridos amigos y vecinos de la sierra. Exactamente la misma versión, sólo que añadí los detalles que omitieron para no tener que darme credibilidad.

¿Por qué? ¿Por qué no quisieron ver la historia con mis ojos? ¿Por qué la mía no y la de otras mujeres sí?

Ahí es donde hay que profundizar. Ni los guardias son guardias, ni los políticos son políticos. Al final, todos son personas, igual de ruines que las demás.

Con la aplicación de la Teoría del Acuífero encontré a la rata, una rata grande, fea y politoxicómana que tiempo atrás había ostentado alegremente el caso de Alcalde en un pueblecito cercano, insignificante, pero cuyo mandato le otorgaba inmunidad diplomática. Hay muchas leyendas y cuentos sobre cómo esta criatura tan vil y rastrera llegó hasta allí, pero no son pertinentes en esta historia. La cosa es que apenas supone una amenaza para nadie, no es más que una alimaña cutre que probablemente esté metida en más marrones que bienes. Se esforzó mil por reconquistar la alcaldía, pero no podía presentarse y digamos que su candidato al puesto no fue del agrado de su propio pueblo. Sé de buena mano que hicieron todo lo posible por comprar votos. Es más, a mí me escribieron por WhatsApp para pedirme que me empadronara en su pueblo y les votara, pero nunca me ofrecieron nada a cambio y, por aquel entonces, a parte de no perder el usufructo de mi casa todavía tenía fe en el señor alcalde de mi pueblo. Si llego a saber entonces lo que sé ahora… nah, no hubiera apoyado ninguna de las dos causas, para mí son el mismo perro, uno con más pulgas y otro con menos, pero el mismo chucho oportunista y traidor. Políticos, no personas, y embusteros.

Supe que era el cabrón que andaba construyendo la macrohistoria a mis espaldas cuando tuve claro que era la voz que chivateaba según sus intereses en la oreja del sargento que no creía en mis palabras.

Cometieron varios errores. Por ejemplo, inventaron historias de una magnitud bastante más gorda de la que es, con lo cual, el caso contra mí se volvió subjetivo. Tampoco se aseguraron primero de que yo tuviera pufos o pifias gordas que ocultar, no se me conoce relación directa con ninguna de las mafias de las que hablan ni nada parecido — como bien han dicho siempre en mi pueblo, en el fondo soy una pardilla que no tiene ni idea de quién es quién ni de dónde vienen las cosas –, no conozco ni a los grandes traficantes de las ciudades cercanas. Es más, si alguna vez he tenido la genial idea de hacer un poco más interesante una fiesta he recurrido a mis propios vecinos y vecinas para que me hagan el favor y ni siquiera he tenido que salir del pueblo xD. Pero vamos, que de fiesta hemos salido todos y ya sabemos todos que aquí fiesta no falta. Lo que pasa es que la mayoría sale de fiesta todas las semanas y yo lo hago una o dos veces al año y por lo general no tengo ni que preguntar porque para cuando llego a los sitios la mesa siempre está puesta. La triste realidad es que en la Sierra todo el mundo sabe que todos saben más que yo. Tampoco tengo deudas ni grandes gastos, ni ingresos injustificables en las cuentas del banco ni constan en ningún lugar facturas más altas que las del Mercadona o la Gasolinera. Y es evidente que en mi expediente no hay nada, sólo alguna que otra multa de velocidad, de aparcamiento y todas las putadas almacenadas que se me han hecho y no se han podido demostrar. Ah, y algún caso ganado que, de hecho, salió publicado en este mismo blog.

¿Mis cuentas bancarias? Acorde con mis ingresos, ni más ni menos. Saco de lo que gano, guardo de lo que saco y cuando llegan las vacas flacas vuelvo a ingresar. Así es como funciona. Procuro destinar parte de mis ingresos a mi crecimiento laboral, a mi formación y a todo tipo de inversiones que me ayudan a crecer: maquinaria, herramientas, combustible, butano para la casa para cuando no haya dinero, suministros en el arcón, formación académica… no sé, todo lo que se me ocurre que creo que el año que viene podría ampliar mis posibilidades. Así fue como dejé de ser una triste que limpiaba jardines con tijeras a una emprendedora con su propia maquinaria agrícola-forestal y capacidad para desplazarse y realizar todo tipo de labores sin depender de nadie, por ejemplo. Lo que viene a ser invertir en i+D+I, que traducido del marketing, viene a ser inversión + Desarrollo + Innovación. Invertir dinero en mi crecimiento personal, formación y en herramientas y explorar el mundo en busca de otros conocimientos me ha ayudado mucho a hacer con más facilidad y con eficacia tareas y trabajos que la mayoría aquí o no sabe hacer o todavía hacen a lo bruto. Básicamente, mi idea era dejar Atapuerca y refinarme y modernizarme combinando diferentes áreas relacionadas que me permitieran hacer cosas que los demás no saben hacer. Eso se llama «buscar tu nicho de mercado» y «especializarte». Así pasé de ser la que hacía la morralla que no quería nadie a ser una de las jardineras que empezaba a repuntar.

Y luego está el tema de la Imagen de Marca, ¿ves mamá? sí que le saco partido a la carrera… y tú decías que fue tirar el dinero. Observando, aprendí por qué contrataban a unos sí y a otros no. No es sólo cuestión de querer y saber hacer las cosas, ni de cobrar el precio justo por los trabajos. Es también la imagen que das, debes transmitir confianza para que te abran la puerta de una casa particular y te dejen hacer y deshacer a tu antojo. Por eso dejé las fiestas sistemáticas y perdí la mayor parte de mi vida social nocturna, para desvincularme del mito de que los que andamos por los bares damos asco. A ver, que lo cortés no quita lo valiente y me consta que en los bares por las noches hay grandes profesionales muy trabajadores que tienen derecho a disfrutar de la fiesta; pero cuando eres mujer y no te atas con nadie, los misóginos te juzgan y lo hacen para mal.

Involucrarme en las actividades de ocio diurno me ayudó mucho a estudiar el mercado y valorar las necesidades de mi target. Sabiendo cómo piensan y qué necesitan, tengo material suficiente para empezar a diseñar un plan de acción.

Sólo me faltaba demostrar. Las chicas no trabajamos en el campo, no aquí y no de la manera en que yo lo hago. Así que evidentemente, tuve que empezar por donde único contratan a las chicas para algo más que para fregar suelos, que fue la hostelería. Allí me gané la fama de curranta y cuando logré combinarla con un huerto que estuvo funcionando hasta que me cansé, conseguí el voto de confianza. La putada era que por aquel entonces sólo era la mujer de otro y por lo visto no se me reconocía el mériito. Cuando aquella relación se fue a la mierda, seguí luchando fuera del pueblo por demostrar mi valor allí donde no me conocían y donde no era la mujer de nadie. Y debí de conseguirlo. En el pueblo mi oportunidad llegó cuando la gente se quedaba sin operarios. Me dieron la oportunidad de trabajar con los hombres sólo porque no les quedaba más remedio. Entonces supieron quién soy yo. Porque no me limité a los trabajos que me ofrecían, sino que los combinaba con otros. Me veían en el campo, me veían en la fruta, me veían en la hostelería… me veían en todas partes, todo el tiempo. Y seguía teniendo tiempo para talleres y actividades. A partir de ahí, todo fue seguir trabajando, valorar mi esfuerzo y crecer. Si quería dejar la hostelería tenía que buscar la manera de generar trabajo a lo largo de todo el año y eso implicaba aprender. No bastaba sólo con arreglar un jardín, conseguí ofrecer mantenimiento todo el año realizando tareas diferentes en función de la época del año. Eso lo aprendí en el AFE de Jardinería, pero también en el EFE de Auxiliar de Montes y, más tarde, en el Técnico Superior de Gestión de Montes de la Milani aprendí destrezas que me impulsaban a ofrecer servicios más completos: técnicas de desbroce, sistemas de riego, reparaciones básicas, tratamientos fitosanitarios, motosierra, botánica… en fin.

El que me quemó los coches me los quemó porque sabía que si acababa los estudios me iría en busca de pastos más verdes. No le interesaba. No le gustaba mi independencia, no le gustaba que supiera hacer cosas mejor que él, no le gustaba nada que mi fama fuera más grande que la suya… es un triste misógino con ínfulas de grandeza incapaz de valer por sí mismo. Le abrí muchas puertas, siempre las abro para todo el mundo, pero no quiso andar los caminos y su credibilidad se iba a la mierda cada vez que le tocaba demostrar la valía de la que presumía y, desde su punto de vista, eso era culpa mía. Si me hubiera conformado con creerle y no le hubiera dado jamás la oportunidad de demostrar todo habría sido de otra manera. Pero no le gustaba que tuviera mi propio dinero, que fuera dueña de mi destino, que hiciera lo que me diera la gana sin pedir explicaciones ni esperar a que él estuviera dispuesto a satisfacer mis deseos. Por eso la relación se fue a la mierda y por eso decidió castigarme: herí su ego. Qué putada.

Ahora te lo relaciono con el tema de las drogas.

Este presunto sospechoso había leído mi libro, el que se inspiró en las entradas del blog sobre el Brujo del Páramo y El Jardín de las Delicias. Sobre eso tuvimos muchas conversaciones necesarias, básicamente porque sus preguntas son las mismas que las que te haces tú o las que se haría cualquiera: ¿qué hay de verdad en todo eso? Bueno, sí que es verdad que el Aker existió y que fue uno de los grandes problemas de vida, estaba relacionado con gente muy peligrosa y me contaba mil historias para asustarme y manipularme. Era un tipo vil con muchos vicios y me obligó a muchas cosas muy desagradables. Pero lo cierto es que no, la parte de la construcción del Reino de las Sombras es pura ficción inspirada en sus relatos, los rumores de la gente y un montón de videografía, cine, documentales y demás. Al Aker real le gustaba mucho ese tipo de cultura y me ponía mil películas del año de la Polca de la que sacaba sus mentiras y con las que inspiraba mi imaginación. Y con ello, parte de mi pasado me llamaba a despejar dudas. Tuve una vida complicada y durante mi infancia he visto y oído muchas cosas que no entendía. Eso, y la dinámica social que hay en mi entorno, me llevó a investigar y a escribir los relatos de toda esta historia. Siempre quise escribir un libro de fantasía épica, pero nunca encontraba ni la historia ni el estilo literario. Y mira por dónde, apareció, casualmente en primera persona… porque necesitaba expresar ideas, pensamientos, emociones, sentimientos…casualmente con un tema actual que se ha puesto de moda que daba a la historia de brujas y demonios un aliciente para captar a otros públicos, el asunto de las drogas, tan fomentado en la televisión actual — ahí están Entre Vías, Vivir sin Permiso, Fariña, La Reina del Sur, entre otros — y en un entorno real que conozco bien, que es la Sierra, por poner un escenario que no me llevara a cometer errores como los que cometió Dan Brown con los escalones de la Giralda de Sevilla en El Código Da Vinci, por ejemplo. Por lo demás, tengo que agradecer las conversaciones que mantuve con las personas que inspiraron algunos de los personajes y que me dieron algo que a mí se me da fatal: diálogos actuales y realistas, que dotaran a la novela de naturalidad. Por lo general, mis diálogos inventados suenan muy forzados.

¿La historia de amor con el Brujo el Páramo? Esa es mitad y mitad… historia hubo o hay, sí, él es real y casi todas las veces que escribí sobre nuestros encuentros nos encontramos de verdad. Pero lo cierto es que la historia que yo cuento es unilateral, quiero decir, que es algo que yo construí alrededor de cada encuentro. ¿Somos almas gemelas? Desde mi punto de vista, sí. ¿Desde el suyo? Es un misterio. Hay muchas hipótesis al respecto, pero lo cierto es que somos grandes amigos, fantásticos amantes y que, de alguna manera, nos seguimos encontrando de vez en cuando para disfrutar de las pequeñas cosas de la vida. Relación, en sí y como tal, sólo existe en el fondo de mi corazón y en los cuentos que escribo soñando con que en algún momento la magia se hará realidad. Por eso vivo como vivo y por eso cada uno está en una punta del país haciendo lo que le viene en gana. Pero aquella historia me pareció un hilo conductor maravilloso para construir todo un libro de fantasía, porque va de brujas y demonios, y épica, porque narra una historia de superación personal de una protagonista que tiene que esforzarse para salvar obstáculos hasta conquistar su propio mundo personal. Siempre me gustó ver la vida de esa manera, soy una soñadora.

Pero, ¿qué pasa con la rata y el acoso policial? Ahí voy.

El presunto autor del delito, la rata y algunas alimañas más, como la japonesa, el presidente de la mesa electoral y muchos más de esa pandilla, son de la clase de personas que no tienen nada mejor que hacer para sentirse mejor consigo mismos que desprestigiar, difamar y malmeter contra las personas como yo. Son personas tristes, grises, descontentas con vidas vacías dedicadas única y exclusivamente a trabajar en trabajos que no les gustan ni les apasionan y a desperdiciar su tiempo libre intoxicándose de forma sistemática para no tener que pensar en el vacío de sus vidas. No soportan a las personas que, como yo, deciden renunciar a los convencionalismos y apostar por otras cosas, no les gusta la gente que es feliz disfrutando de cosas diferentes, que no malgastan sus vidas ni participan en lo que ellos consideran que es lo que hay que hacer. Supongo que tanto decirles «no soy como tú» les acabó doliendo en el alma. Las comparaciones son odiosas, así que si sintieron envidia y celos por mi éxito personal, actuaron como se actúa en el instituto: intentando machacarme la moral para convencerme de que nunca conseguiré lo que me proponga. Pero no les funcionó. Cada objetivo que cumplía era un punto más en la balanza que les inclinaba hacia el desprecio, y poco a poco la envidia les llevó al odio y el odio a la difamación aprovechando la fama de una relación tortuosa, los relatos, las historias y los rumores. Yo, que soy como soy, ni siquiera me molesté en desmentirles. Les seguía el rollo, sí sí, era una reina del narcotráfico y me pasaba los días matándome a trabajar en todas partes y las noches moviendo palés de droga por toda Castilla y León haciendo conducciones a lo Too Fast Too Furious. Y estos petardos, como no ven la televisión y no tienen dos luces, no casaron las películas que iban surgiendo con los argumentos de los largometrajes tan famosos. Es lo que tiene pasarse la vida viendo canales programados en abierto petados de publicidad y poniéndose hasta el culo de todo en los bares: no desarrollan cultura. Si le sumas al puchero el ingrediente mágico que consiste en no salir jamás de la frontera del pueblo nada más que para trabajar o ponerse ciegos en otro entorno sin variar la rutina, pues… ¿cómo decirlo? El exceso de alcohol y estupefacientes de baja calidad con la falta de información y contacto con el mundo distorsiona mucho la realidad.

El problema es que la rata rastrera se lo debió de contar por bueno al señor sargento. Me consta que son súper amigos y que se emborrachan si no todos los fines de semana, casi. Y me consta también que esta ratilla es una de las alimañas que pasean por la Sierra trayendo sustancias ilegales en el bolsillo desde Extremadura. Ahora que se han hartado a registrarme los coches, los bolsos y demás… me surge una pregunta interesante que me gustaría hacerle al señor sargento que tanto me odia: ¿se te ha ocurrido registrarle los bolsillos a tu amiguísimo tan querido? Ese al que tenía de confidente, que le metió en la cabeza lo que le dio la gana y que le ayudó, junto con las mentiras de borracho del gilipollas que presuntamente me ha quemado los coches que ideo para librarse de toda sospecha, a construir la psicosis que están utilizando como excusa para no tener que protegerme de las consecuencias de sus propios actos. Porque, sinceramente, después de tantos años coincidiendo en cuadrillas de trabajo nunca he visto a nadie llevar bolsas tan grandes todo el tiempo y derrochar tan gratuitamente los polvos mágicos entre los jornaleros. Ahí lo dejo.

Y esa era la segunda parte del asunto… una vez localizada la rata había que poner el cebo a nuestros enemigos.

En el momento en que tuve claro quién iba por ahí inventando las películas que habían llevado a la GC a pensar lo que piensan, sólo tenía que darle un queso jugoso con el que jugar.

El Acuífero, en la vida real, funcionó de una forma muy básica: corté las comunicaciones con todas las personas de las que sospeché que andaban pendientes de mí. En el momento en que me llegaba de alguien una información que yo no le había contado y que provenía de fuentes extrañas destinada a convencerme de que toda la farsa que se cuenta es real, cortaba ipso facto. Pero no sólo cortaba el WhatsApp o el teléfono. Bloqueé las redes sociales. Facebook es el medio en el que expreso ideas políticas, religiosas, filosóficas y éticas y llegó un punto en el que empezaban a interpretar mis textos literarios como pistas de cosas que no son reales. A parte, andaban a ver quiénes eran mis contactos, con quién me relacionaba y con quién no. La mayoría de la gente de mi FB ni siquiera me conoce en persona, así que eliminar de mi cuenta a los pocos tarados y taradas de la Sierra que andaban confabulando no me llevó mucho tiempo. Luego estaba Instagram. Mi cuenta es pública, así que cualquiera puede encontrarme y ver lo que publico. Es un canal de creación artística y story telling en el que me recreo con microcuentos fotográficos, con escenas y con mucha lírica y, de vez en cuando, lo utilizo para publicar un poco las cosas que considero que merecen la pena. Es una vía de expresión y también una bitácora que me permite almacenar algunos de los mejores momentos de mi vida destinados a recordarme las cosas buenas… pero no me gusta nada que la gente lo utilice para especular a quién me follo dónde o cómo pago los viajes. No te engañes, la mayoría de las cosas que hay en mis redes están logradas a muy bajo presupuesto y disfrutar de ciertos lujos no siempre tiene que ver con dinero, a veces es tan simple como estar relacionada con las personas adecuadas y aprender que no todos los seres humanos son tan egoístas y avariciosos como lo son los que pueblan mi sierra. Nah… los amigos que te invitan y que te facilitan la vida existen de verdad y no te piden nada a cambio. Hay gente buena y altruista en el mundo y tengo la suerte de conocer a mucha así. Por eso siempre salgo adelante con una sonrisa de oreja a oreja, porque sé que en el mundo hay gente que me quiere, me aprecia y me apoya. No todo es odio y envidia, en el mundo también hay amor, amistad, confianza y cariño, sólo que para conocerlos hay que afrontar el mundo desde el amor y no desde el odio, por eso la mayoría de la gente de por aquí piensa lo que piensa de mí.

Eliminado todo vínculo y todo contacto posible, cerrada toda puerta que pudiera conducir a la gente a vislumbrar por dónde me movía o con quién andaba, cerraba la posibilidad a la especulación. La situación se calmó cuando todos me perdieron de vista. Obviamente no me estuve tan parada ni tan desaparecida como pensaban. Porque aunque no podían verme ni saber dónde estaba o qué hacía, yo sí que estuve atenta y, afortunadamente, tengo ojos en todas partes. Sólo era cuestión de tiempo que me llegaran las habladurías.

La historia de las drogas crecía con una trama realmente fascinante. Al mismo tiempo, las investigaciones se diluían por falta de pruebas. ¿Qué pruebas van a tener de algo que no pasó? Pues eso.

Entonces llegó la presión. Sin pruebas para incriminarme, la frustración debió de ser suprema, y con el blog corriendo por la Sierra y hablando de todo lo que conté, el problema era evidente, había que pararlo. A nadie le hizo gracia verse reflejado aquí. Pero, eh, que a mí tampoco me hacía ni puta gracia estar en mi casa sin dinero y sin vida enterándome de lo que iban contando de mí. Así que, estamos en paz. Pero no pudieron aceptarlo y empezaron a saltar los ratones al queso: uno detrás de otro. Corrió la indignación y las personas ofendidas recurrieron al arma más ridícula y estúpida, el miedo. Resulta que es el truco publicitario más manido y usado del mundo, de primero de carrera, vaya… bastante fácil de gestionar si tienes formación y una mente privilegiada. Reconozco que sí que hubo momentos en los que tirité un poquito. Pero te lo explico para que me entiendas y te pongas un poco en mi piel.

Las personas son como los animales y cuando una persona con poder ve peligrar su estatus tiene dos opciones: reconocer las cosas y rectificar sus errores o amenazar a los periodistas con hundir su carrera. ¿Desde cuándo un político o una figura de autoridad que basa su poder en el miedo y en la ignorancia de quienes le rodean reconocen sus malas praxis? Es lo que tiene. El poder se consigue de dos maneras: a través del miedo o a través del respeto. El miedo se impone convenciendo a los demás de que puedes hacerles mucho daño; el respeto se gana siendo como se debe de ser y haciendo las cosas de la forma correcta. La Sierra es un terreno inhóspito plagado de precariedad, falta de estudios, escasez de recursos y creencias del siglo pasado. Poco menos aquí se sigue creyendo que cualquiera que no sea un civil común y corriente puede meterte en prisión de por vida sólo por abrir la boca. FRANCO YA MURIÓ, GENTE. Hoy por hoy no pueden hacer lo que les da la gana, sólo lo hacen porque cuando hinchan el pecho, fruncen el ceño y ladran un poco alto alguna amenaza de post-guerra, os asustáis, os encogéis y obedecéis por si las moscas.

¿Y qué fue lo que hicieron conmigo? Ganarse mi respeto, desde luego, no. Ni rectificaron ni pidieron disculpas ni ostias. Cuando sintieron la vergüenza enrojecerles las orejas, lo único que se les ocurrió fue venir a amenazarme y atacarme con denuncias estúpidas e infantiles que no van a ninguna parte. Es más, me dieron incluso la oportunidad de expresar mi versión de los hechos ante un juzgado que tenía que evaluar por qué me denunciaban si yo no había hecho nada y por qué me atacan hablando basura de mí cuando ni siquiera nos relacionamos. ¿Qué problema voy a tener yo con gente con la que no me relaciono hace un siglo? Quedaron de ridículos buscando problemas que no existen, supongo, debieron sentirse ofendidos. Me los imagino con esa risa forzada insultándome con su tonillo infantil intentando fingir que no les hiere el ego que les haya dado en las narices con una dosis de realidad tal que si fueran críos de patio de colegio. Ha tenido que ser triste que adultos tan ilustres se hayan visto rebajados al betún de los zapatos de una perroflauta que ha sabido estar por encima de sus gilipollaces y ha defendido su posición sin despeinarse, sin entrar al trapo, simple y llanamente diciendo lo que hay que decir para tirar vuestros argumentos a tomar por saco. ¿Pero es que, con lo listos e importantes que sois, ninguno se ha leído las leyes para saber cuándo poner una denuncia y cuáles son las consecuencias de reconocerse uno en un relato sin nombres ni datos concretos? Tenía que haber pedido un abogado aquella mañana en lugar de escojonarme de risa con el Cabo… me hubiera gustado muchísimo veros las caras en un Juzgado en el momento en que os dierais cuenta del tonto que habéis hecho. Pero no fui tan cruel, ¿a que no? Lo he dejado correr con maestría, para que veáis que no soy ni tan malvada como pensáis ni tan estúpida como vosotros.

El día de la denuncia sobre el blog del presidente de la mesa electoral, no sólo nos echamos unas risas soberbias en la Comandancia, sino que además el Cabo me dijo una frase que, por alguna extraña razón, se ha quedado grabada en mi memoria. Una frase a la que ahora le he encontrado todo el sentido del mundo. A parte de alabar mi ingenio y mis cualidades como escritora, me soltó lo siguiente:

«Yo que tú me iría del pueblo… van a hacerte la vida imposible»

«Que lo intenten, no pueden echarme de mi casa», contesté.

Nunca he tenido claro si el Cabo es de los buenos o de los malos. Siempre me ha parecido un cretino pero, en el fondo, tengo la impresión de que es mucho más legal de lo que aparenta. Sigue órdenes, supongo, que está obligado a cumplir, pero también hace que las cosas no se desmadren cuando otros que creen que tienen poder sobre todas las cosas intentan pasarse de la raya y, todo hay que decirlo, aquel día me dio la impresión de que contribuía a dar más crédito a mi versión de que en mi pueblo son idiotas que a la suya de la psicoparanoia que se habían montado por picarse con cosas con las que no tenían ni que haber abierto la boca. Los ofendidos han contribuido mucho a dar veracidad a muchos relatos que habrían pasado desapercibidos si no se hubieran puesto a decir en voz alta que escribí de tal o cual persona y a cundir la voz de alarma para señalar a las personas que creyeron reconocer en mis artículos. Básicamente, se han delatado a sí mismos y mismas. Con lo fácil que es ignorar algo que no habla de ti… que es lo que he hecho yo siempre con vuestras difamaciones varias: pasar del tema y vivir mi vida para no darles credibilidad.

Habrían ganado, imagino, si me hubiera ido del pueblo para siempre. Total, el caso se había archivado por falta de pruebas; la Guardia Civil no puede ni podrá imputarme por un delito que no he cometido por lo mismo: no hay pruebas que demuestren toda la película que inventé para mi novela y que inventaron para sentirse un poquito mejores que yo. No hay nada. Sólo rumores, habladurías y relatos. Nadie puede afirmar que sabe a ciencia segura que lo que se dice de mí es cierto. Si me hubiera echado atrás el día que vinieron a decirme que el Alcalde y demás figuras de autoridad iban a ir a por mí, me iban a denunciar y me iban a imputar por muchas cosas, probablemente la farsa seguiría vigente. Pero no lo hice. Para sorpresa de todo el mundo, decidí no creerme su farol y seguir apostando. ¿Qué ocurrió? Durante un tiempo tuve un poco de miedo de haberme equivocado, pero el miedo se combate con información y, en lugar de huir acojonada, me dediqué a investigar y a estudiar todas las leyes habidas y por haber. Todas las que hablaban de cualquier cosa que hubieran utilizado para meterme miedito en el cuerpo. Eso hizo que me sintiera mucho más valiente porque me di cuenta de que, realmente, por mucho que quisieran hacer la historia cierta y darle sentido y convencer a todo el mundo, nunca podrían hacer realidad algo que no lo es ante un tribunal. Y menos en un país que defiende la integridad de los acusados y cuya ley determina que todos somos inocentes ante cualquier acusación a no ser que las pruebas empíricas e irrefutables demuestren lo contrario.

Ay, Punky, colega. Yo te quiero como a un hermano, pero entre que se te pira la pinza y que te piensas que estoy colgada, fue súper fácil sonsacarte de qué palo ibas con todo el coñazo que me diste con el tema de la presunción de inocencia y las advertencias sobre el supremo poder del alcalde para echarme del pueblo. ¿Sabías que NADIE puede exiliarte en nuestro siglo? Como mucho, mucho, mucho, pueden declararte persona non grata — casualmente, el peluquero de mi madre fue declarado como tal en el pueblo de al lado y se partió de risa con la historia–, pero tienen que presentar el caso ante un Juzgado y tienen que presentar pruebas para que lo den por bueno. Pasa lo mismo con todo: por mucho que yo me empeñe en acusar al cabrón que me ha quemado los coches, sin pruebas explícitas y dado que no ha habido investigación científica a pesar de que es el protocolo establecido en la ley de incendios para los incendios premeditados por falta de presupuesto, probablemente me quedaré con todas las ganas de que lo imputen por eso. Pues conmigo pasa igual: cuenten lo que cuenten de mí, lo que importa son los hechos y las pruebas y a ojos vista de la ley soy prácticamente un ejemplo de superación a seguir y un modelo social. A un Juzgado le da igual que os caiga mal o que no me traguéis, lo que le importa es eso: lo que se puede demostrar.

Cuando tuve la seguridad de que no podían silenciarme, me volví imparable. Un día me llegaron rumores de que las acusaciones sobre el presunto narcotráfico seguían vigentes y que regresaban las habladurías. No se cansaron con el temita. Así que me vi obligada a averiguar a quién le importaba tanto el asunto.

Para eso utilicé a la rata. Tarde o temprano tendría coche para volver a funcionar y me imaginaba que si alguien en los cuerpos de seguridad quería empeñarse en insistir en todo eso, probablemente quien fuera estaría esperando a que tuviera coche para volver a acosarme como han estado haciendo estos años atrás. Soy Sagitario, no soy de las que esperan a que las cosas pasen y me pillen de sorpresa. Así que, mientras armaba y no armaba mi defensa contra el fantasma que me ha hecho la vida imposible, tenía que averiguar quién tiene tanto interés en cargarme el muerto de las drogas y por qué. Sólo tuve que dejarme ver estratégicamente en según qué sitios, con según qué personas y delante de la ratita indicada y en cuestión de dos semanas llegaron los rumores:

«Ten cuidado, porque ya están diciendo que has vuelto a vender»

«¿Cómo voy a volver a vender si para eso tendría que haberlo hecho antes? Será que he empezado»

«No no, dicen que has vuelto otra vez y ya se oye por la sierra»

«Pero si yo no me muevo de mi casa»

«Pues ándate al loro porque te la quieren liar»

«Que lo intenten… no hay nada, ¿qué van a hacer, meterme drogas en el bolsillo cuando saque a los perros de paseo o cuando vuelva en el bus del psicólogo?»

«También es verdad»

Sabía que la misma personilla absurda y ridícula que empezó a rumorear sobre mí iría perdiendo el culo a la oreja del sargento a relatarle sus sospechas como si fueran ciertas. El mismo que va por ahí hablando de quién es mi padre, quién es mi familia y que por lo visto me echaron de restaurantes en los que mi padre me enchufó por robar la caja — primera noticia que tengo de que me han echado de un restaurante xD

Pero es lo que hay, ¿verdad? Cuando eres politoxicómano y alcohólico, igual que tu familia, y te pasas los fines de semana de jarana con el Sargento poniéndoos hasta el culo de cervezas, pesa más la amistad que la legalidad. Así que el confi del jefe no es más que uno de los que andan paseando y distribuyendo por ahí sus bobadas creyéndose importante cuando en realidad no es tan tan como se cree. Si lo fuera, no viviría como vive. Pero a lo que voy. Resulta que el señor Sargento es amigo, no, amiguísimo de tiempo atrás de esta gente. Resulta que fueron los promotores de la orden de alejamiento contra mi amigo el Punky y mientras a la hermana de la mujer del amiguísimo, que es amiguísima de la mujer del Sargento y una politoxicómana de la ostia que ha tenido títeres y movidas con todo el pueblo, le ponen vigilancia perpetua a la puerta de su casa sin mencionar el asunto de los estupefacientes que se meten a mí me convierten en una delincuente y me niegan la protección. Bestial. Así que a sus amigos no les registran los bolsillos, pero de mí van diciendo toda suerte de mentiras sobre la causa del atentado y deciden correr la voz hasta el punto de que amigos situados a más de veinte kilómetros de distancia creen realmente que la policía judicial viene a por mí y, sorprendidos a la par que preocupados y asustados, vienen a preguntarme y advertirme.

«No sé en qué estás metida, tía, pero van a por ti»

«¿Yo? En nada… deja que vengan a por mí, no van a encontrar nada»

«En serio, tía… que están con el tema del ajuste de cuentas y la judicial te tiene fichada por narcotráfico»

«Ya, pues que me fichen, a ver qué cara se les queda cuando se den cuenta de que no hay nada de nada… se van a llevar un palo»

Mi gran sorpresa llegó al correr la voz de que iba a la caza del auténtico culpable. Fue la guinda del pastel. Me he tirado dos faroles importantes: uno me llevó a templar los bueyes de los temerarios que amenazaron con denunciarme sobre el blog, al fin y al cabo, para demostrar una calumnia hay que demostrar que lo que escribo es falso y tal vez pueda probar que no lo es; el segundo, que sabía a ciencia segura quién había sido y que iba a por él. Lo sospechaba, pero no estaba segura del todo y, en el fondo, no quería creerlo. Pero el susodicho se dio por aludido, debió de verle las orejas al lobo y decidió jugársela a la reconquista. Pretendió demostrar su inocencia en aras del amor en busca de una oportunidad para, ¿qué? Supongo que pensó que si me la colaba poniéndose de mi parte contra el mundo y fingiendo que me apoyaba, despertaría la chispa que hubo entre nosotros alguna vez y me olvidaría de todo lo que me hizo pasar. Decía que me amaba, pero no se lo cree ni él. Yo creo que sólo quería hacerlo creer, si me engañaba a mí y me tragaba la china del amor me olvidaría del asunto, fijaría mi objetivo en otra parte y el caso acabaría sin resolver y en el olvido. Pero no se puede amar a alguien que juega con tus sentimientos tan predecible y deliberadamente.

Entre sus argumentos a mi favor, se volvía recurrente la paranoia de investigar sobre el asunto de las drogas. Y dale la burra la vuelta al torno… que yo no tengo nada que ver con eso. Sólo porque leyó mi libro, le hablé de mi ex el que inspiró al Aker y le conté los cuentos y las historias que él me contó, se tuvo que empeñar en que yo estuve metida en esos embrollos de alguna manera. La cosa es que quiso hacer real algo que yo sabía que no lo era. Es decir, si yo sabía que las historias del Aker eran falsas porque aunque utilizara mucho nombre de alta alcurnia narco de la zona sus relatos eran calcaditos a los argumentos de las películas del Torete y toda esta gente, el muy fantasma no podía hacerme válidos esos cuentos. Pero hablaba de todo eso como si tuviera pruebas de que era cierto y a mí me daba la risa. No tocaba el tema en cuestión: su inocencia. Sin más, se entretenía en desviar la atención hacia otro lado. Y ahí se me iban esclareciendo las cosas, aunque no acababa de cogerle el truco y no tenía claro cómo interpretarlo. ¿Por qué tanto empeño de conducirme hacia una versión que no era la mía cuando se suponía que lo que quería era ganarse mi aprecio? ¿Dándome la vuelta a la tortilla y tergiversando las cosas pretendía convencerme? ¿Qué ganaba él con eso? Si es inocente de verdad, ¿por qué no puede demostrar empíricamente que no ha sido él y no sólo cambia de tema sino que encima evita hablar de todo lo que pasó entre nosotros?

Ahí fue cuando confirmé que, efectivamente, en el Juzgado correspondiente nadie tenía ni idea de lo que estaba pasando: ni de los coches ni del narcotráfico ni de pollas en vinagre. Y cuando al fulano se le ocurrió mandarme la copia de sus declaraciones aluciné a todo trapo. Mira tú por dónde, ahí estaban las mentiras que habían liado la madeja y que habían sembrado el escenario para embrollar el resto de la trama. Incluso llegó a decirme que sus declaraciones firmadas eran falsas, que en el documento no ponía lo que yo estaba leyendo con mis propios ojos. Y de repente, en cuestión de segundos, pasó de reconocer las cosas y pedir disculpas a negar categóricamente todo cuando me había confirmado. Lástima que las grabaciones no valgan para el juicio. ¿Se lo creerá de verdad o sólo es una forma de protegerse? A mi abogada y al Guardia que me hizo la evaluación no los engañó… supongo que creerá que la jueza no me cree porque no me concedió la orden de alejamiento, pero en realidad eso fue a causa de la falta de preparación y de los nervios. Están convencidos de que puedo demostrarlo y probarlo de cara al juicio. Y yo también. Sé que se siente seguro porque no pasó la noche en el calabozo. No lo pretendía. Podría haberle acusado de agresiones físicas, tal y como han hecho otras, y se lo hubieran llevado preso y le hubieran puesto una preventiva, pero no me va lo de mentir y sólo puedo acusarlo de malos tratos psicológicos, económicos, de presión, aislamiento social y acoso. Sé que no soy la única persona convencida de que fue él… lo que me extraña es que la benemérita no sea capaz de verlo y se empeñen en acosarnos a todos y en convertirnos en lo que no somos.

A tomar por saco. Y todo el tiempo insistiendo en volver juntos, en acercarnos, en que me compraba, me daba, me pagaba, me prestaba, me ayudaba… pero no limpiaba mi nombre, insistía en hablar de gitanos, de mercheros, de drogas, de la Vito, del Marcial, del España, de Amancio y demás leyendas Salamantinas a las que no he tenido ni el gusto ni el disgusto de conocer más allá de los cuentos que se relatan en la calle. Es más, me consta que por aquí hay mucha gente que sí que ha estado en sus casas y ha tenido trato personal con ellos, pero no es mi caso. Hasta llegó a hacer creer a gente de mi entorno que tenía relación con familia directa de alguno de esos grandes y que le estaban ayudando a averiguar en qué problemas estaba metida. Lástima que la gente de mi entorno, por mucho dinero que les den, son mi familia, me conocen de verdad y son los confidentes de los secretos que jamás he contado, ellos saben a ciencia segura que jamás he tenido contacto con nadie de esos sectores, que no tengo problemas ni deudas, que no me meto en esos líos… básicamente, porque hablamos de todas esas cosas y sí que son los que guardan los tesoros que constituyen mis miedos, mis dilemas, mis frustraciones y mis problemas. Así que no coló, sólo reforzó mi hipótesis.

Del Juzgado de Guardia, al Juzgado de VioGen y de ahí al Juzgado de mi zona fue sólo cuestión de paciencia y esperar. Tal y como ya he dicho, la historia que les conté fue exactamente la misma historia que conté en la Comandancia, sólo que allí no quisieron dar crédito a mis declaraciones. Me trajeron desde Béjar la citación y me preguntaron por qué.

Fase dos: a ver quién se encabrona.

¿Por qué? Que abran el archivo del caso. No quisieron investigar mis declaraciones ni atarlas con los testigos, sólo querían una cosa: silenciarme a toda costa. Les hablé de las amenazas, del acoso, de las difamaciones, de mi situación económica y social, del aislamiento al que me han sometido, del acoso del fantasma… de todo en cuestión. Lógicamente, llamaron para pedir explicaciones a la Comandancia y, como era de esperar, mi teléfono no tardó en sonar.

«Soy el Sargento de la Comandancia de — nombre del pueblo– de la Guardia Civil»

«Sí, ya lo sé, dime»

«¿Has tramitado una denuncia de violencia de género desde el Juzgado de Guardia en Salamanca?»

«Sí»

«No lo entiendo, ¿por qué?»

«¿Tú qué crees?»

«No entiendo nada»

Ahí reconozco que me cabreé y le solté todo lo que pienso. Le tiré en cara sin medir todo lo que yo no entiendo: la falta de protección, el acoso, la coacción, los intentos frustrados de acojonarme o de presionarme en busca de una versión que he dicho mil veces que no es cierta, la difamación, el aislamiento social, las mentiras… vaya, que me vine arriba. Y entonces el tío me volvió a soltar la mágica frase que me lleva persiguiendo toda la vida desde mi más tierna infancia, esa frase maravillosa que utilizan todos los maltratadores, manipuladores, abusones y mentirosos del mundo cuando les estás diciendo lo que hay y deciden hacer como que no ha pasado nada:

«No entiendo nada»

Y el tono… el tono tan pancho, como si les hubiera dicho que se ha cancelado la obra de teatro del colegio de su hija o algo así. ¿De verdad estaba haciendo como que no había pasado nada después de mandarme a la mierda en tantas ocasiones? Ocultación de información, negarme mis derechos, cruzarse de brazos, acosar a mis amigos… y ahora pretendían hacerme entender que el verano que me he pasado escribiendo en este blog no ha sido real. Qué manía con hacer alusión a un trastorno que no tengo. Menos mal que tengo psiquiatras y psicólogos que me avalan, y pruebas, testigos y amigos que confirman mis declaraciones. Odio a muerte que me nieguen algo que estoy viendo con mis propios ojos, me enferma que me tomen por idiota. Ya sé que no aparento ni la edad ni la experiencia ni el conocimiento que tengo, pero no me jodas, tampoco es que parezca una niñata… vale que me echan casi casi diez años menos, pero veintimuchos siguen siendo bastantes años como para no tomar en serio a una persona a la que le han preparado el pifostio que me han preparado este verano. ¿A qué aspiran?

«¿No lo entiendes — le llamé por su nombre–? No te preocupes… ahora lo vas a entender» y colgué. Reconozco que estaba temblando de los nervios, pero la voz me salió firme y segura.

No debió de hacerle ni puta gracia porque mi teléfono no dejó de sonar. Llamaron desde la Comandancia hasta que se aburrieron de escuchar el contestador, porque desde luego no me digné a cogerlo. ¿Para qué? ¿Para que volvieran a hablarme de su falta de recursos, de lo cabreados que estaban unos y otros con mi actitud y de que nada de lo que he vivido ha pasado según mi vivencia? ¿Para que me nieguen mi realidad, que me digan que no es para tanto, que olvide y que no tenga miedo? ¿Para negociar una tregua? ¿A estas alturas y después de todo? Pasando… ya les dije una vez: ¿y cómo me siento yo? Y no importó. Así que ahora me da exactamente igual el trabajo de quien peligre, el mío se lo han cargado. ¿El sueldo de los demás? Me la suda, yo no tengo sueldo ni renta ni reputación para poder optar a una nueva oportunidad laboral. No, yo tengo que empezar de cero con toda la mierda que me han tirado encima y soy la que está aislada en su casa sufriendo el acoso de los demás. No estoy dispuesta a escuchar el lamento de la imagen profesional de gente que está de fiesta y cobrando su nómina sin que su vida se haya visto alterada sólo porque se vaya a hacer público que estoy hasta el higo de que me vacilen. Conmigo o contra mí.

Así que era el momento de saber quién tiene dos dedos de frente para asumir las cosas y cambiar de actitud y quién no.

En Béjar tuve la oportunidad de contar todo lo que ha estado pasando aquí y me prometieron que averiguarían qué sucede, no les interesa la pérdida de confianza en los cuerpos de seguridad y les preocupa que se estén cometiendo según qué ilegalidades. Sé que a priori parece una cagada, la llamada de atención ha desatado la ira del sargento sobre mí. Está frustrado porque se equivocó con el caso, porque ahora lo saben fuera de su territorio donde no tiene control y porque encima tiene la obligación de ponerme protección. ¿No era lo que querían: vigilarme para obtener pruebas? Pues ahora pueden sentarse a la puerta de mi casa a ver quién entra, quién sale, a dónde voy y qué hago. Les he dado la oportunidad de oro para estar encima de mí y verificar o desmentir su hipótesis sobre mí. La putada va a ser que se va a demostrar su gran cagada y todas las acciones derivadas de su especulación y alimentadas con las bobadas de la rata amiguísima van a quedar al descubierto. Eso no mola, ¿a que no? Corre el riesgo de que su reputación en el cuerpo se vaya a la porra pero, qué coño, ya se han cargado la mía. Olvidaron que tengo derecho a que se me respete y a que se me trate acorde a las circunstancias y creyeron que me daría igual que se pasaran mis derechos por el forro.

La han emprendido con todo aquel que han visto venir a mi casa. Por lo visto, no tengo derecho a tener amigos que vengan a visitarme. Por supuesto, hay autoridades que no voy a mencionar que están al tanto de lo que está ocurriendo y es posible que durante un tiempo el sargento de los huevos crea que se ha salido con la suya acosando, multando, denunciando y haciendo la vida imposible a personas honradas que no han hecho nada para sufrir tal asedio. ¿Hasta dónde va a extralimitar su poder y su autoridad? Sabemos que las acciones que están emprendiendo no son legales. Ni siquiera están protegiéndome a mí, no cubren la puerta de mi casa para verificar que todo está en orden, sino que se esconden en el único ángulo muerto en el que no se puede ver quién entra o quién sale, acosan a mis amigos, espantan a la gente y siguen siendo tremendamente bordes conmigo para estar declarada como víctima de riesgo alto.

Punto positivo para el Cabo y para algunos de sus compañeros y compañeras más prudentes: no han cometido el mismo error que el Sargento. Lo que me lleva a pensar que el problema no lo tiene todo el cuerpo y me devuelve la confianza en algunos de sus miembros, lo cual es un alivio, porque me enorgullece poder confirmar que no todas las personas que visten el uniforme en este mundo pobre y decadente son seres viles que miran sólo por su propio interés. Me creo que la falta de personal y de recursos les limita bastante y me creo el hecho de que hacen lo que pueden con lo que tienen y algunos, como el Cabo a quien pienso dedicar la obra con todo mi cariño, hasta intentan buscar soluciones aceptables para todos aunque en situaciones como esta tengo la impresión de que se les ha escapado todo de las manos. A saber, quizás detrás de la actitud del sargentísimo y dadas sus relaciones sociales se esconda algo más que una humillación pública por haber cometido un error garrafal a la hora de interpretar la presunta investigación que nunca se realizó. ¿Cómo acabará la historia?

Seguiré informando.

Deja un comentario

ADVERTENCIA

Este blog es pura ficción, cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia y sólo demuestra que tienes un problema severo de autoestima y protagonismo. No seas ególatra!! Se trata de mí, no de ti, por una vez en mi vida.

Además es como la peli del Makinavaja: va a ofender a todas las insituciones posibles habidas y por haber… así que si te ofende, es que hice bien mi trabajo o te autoidentificaste como parte del problema social.

Colaboran y ¡ME SOPORTAN! (no sé muy bien por qué):

Estos chicos se lo merecen más que yo, están ahí siempre aguantando todo lo que no llega a publicarse. Estírate un poco y échame una mano parara poder recompensarles:

Recuento de lectores, cotillas y mirones:

  • 28.107 Entre frikis, lovers, haters, miembros de la Guardia Civil, personajes de mi pueblo, desconocidos y otros paranormales...

La biblioteca!

También me gusta

Si no eres de acordarte de los enlaces, clicka para recibir actualizaciones por correo electrónico.

Únete a otros 121 suscriptores
Sierra Bagauda

Arte, Ecoturismo y Desarrollo Rural Sostenible

AHM_ART

Cultura, turismo y patrimonio histórico en Sierrade Francia y provincia de Salamanca

deGRisel

Creaciones

Un rincón para pensar

Un lugar donde sacar cómo nos sentimos y desahogarnos un poquito

El descanso del Onironauta

"El umbral de tus sueños. Y si insistes, de tus sombras también"

Poesía eres tú

Blog de relatos cortos y poesía.

Cenizas de Aurora

Escribir es una parte distintiva de mi ser. Siempre acudo a la escritura para salir de la realidad y también para entrar y profundizar en ella. Escribiendo analizo y entiendo mejor la vida y sus persona-jes. Escribiendo me suelto, y recuerdo y fijo las memorias. Por primera vez me decido a mostrar lo que escribo: ideas, historias que tejo, que la gente me deja en su tránsito, o me hace imaginar con su actos o palabras, cosas que recuerdo a medias o apenas intuyo, invenciones, literatura procesada, escenas vividas y soñadas, recuentos de dolor y exilio, de abandono y pérdida, de mucho amor mezclado con todo lo anterior. Ojalá me encuentren, se encuentren un poco, disfruten y estos textos los hagan pensar y sensibilizarse. Gracias por leer-me.

Fotografia Artistica

Blog di fotografia: news, fotografia artistica, maestri della fotografia, tecnica fotografica, fotocamere, tutorial Photoshop, corso di fotografia gratuito

Imagenes Educativas

Recopilación de las más interesantes imágenes educativas

REFORMAS Y DISEÑO

En ROLLORCA S.L, ofrecemos una gama completa de servicios de reformas y diseño de interiores para satisfacer todas tus necesidades. Ya sea que estés buscando una renovación completa o simplemente quieras rediseñar el interior de tu espacio, estamos aquí para ayudarte. Nos enorgullece ofrecer soluciones personalizadas para cada cliente. No importa el tamaño del proyecto, nos comprometemos a proporcionar un servicio excepcional y a garantizar tu satisfacción. Contáctanos hoy mismo para empezar a transformar tu espacio.

Aprendiendo Español

¡Dream Big Miga!