Anónima, Geek… bruja, guerrera, libre, liberada. Esta es la historia ficticia de mi particular guerra real.
Puede que mi enfoque no fuera el habitual, pero conocía a gente suficiente que se había estrellado por el camino y sus errores me sirvieron para aprender. Dicen que soñar a lo grande suele ser el problema, pero yo nunca lo he creído. En realidad, soñar a lo grande es el primer paso para empezar un viaje, ¿o no?
El problema es el ímpetu, como el cuento de la liebre y la tortuga, a menudo la gente gasta demasiada energía en jugárselo todo a una única carta. Y cuando esa carta falla, se quedan sin opciones. Mi estrategia era diferente: paso a paso.
«Esa montaña va a ser muy grande», me dijeron.
«Lo sé, pero no tengo que escalarla el primer día, ¿no?»
Sólo tenía que llegar. El cuándo era irrelevante. Probablemente, la mayoría de las personas que lo intentaron cuando yo empecé mi andadura se cayeron en la primera ronda y nunca más volvieron a subir. A menudo, lo damos todo sin estar preparados y no nos queda margen para aprender ni rectificar.
Mi tiempo de aprender había pasado. Y no tenía pensado invertir mi tercera juventud, como quien dice, en aprender algo nuevo. Ha llegado mi momento de demostrar todo lo que sé.
Quizá, con el nuevo ciclo, alcanzáramos una posición un poco más alta de la que tenían los demás.
