Anónima, Geek… bruja, guerrera, libre, liberada. Esta es la historia ficticia de mi particular guerra real.
Menos mal que Agosto sólo ocurre un mes al año… pero es que aquí en el tercer mundo español Agosto es sinónimo de muerte y destrucción masivas y de mucho, mogollón de trabajo. Que sí, que los parados habituales compensamos en un mes todo lo que no trabajamos a lo largo del año por falta de consumo, pero tampoco cotizamos por todo el año como para que nos exploten…
En fin. Ausencia de sobra justificada. Y ahora, ¿qué?
Pues ahora viene lo que para mí es un año nuevo, ni Nochevieja ni leches; ahora toca organizar los deberes, conservar las ganancias del huerto, reestablecer el orden en casa y lo mismo mato a algún perro (es broma, no tengo valor suficiente y todavía mantengo la esperanza de adiestrar a la enana).
Ahora toca volver a la rutina y a los comederos de cabeza y a los porqués de la vida cotidiana, ahora que tengo tiempo y me pongo a pensar en las cosas que cambian y las que no… no veo muchas diferencias.
Y mi teléfono vuelve a emitir señales en código ¿qué color le podrías a la alarma que te dice que no vas a cambiar nunca y que hagas lo que hagas te vas a equivocar seguro? No lo sé.
No hace mucho que pedí señales claras a Madre Tierra para encauzar mi vida en estos meses invernales en los que voy a tener todo el tiempo del mundo. Me mandó una oferta de empleo en la que me han dicho que tengo que esperar hasta octubre para tener noticias, me mandó mensajes del Brujo del Páramo que quiere volver a verme pero que jamás vendrá hasta aquí y tampoco se plantea lo que me cuesta ir hasta allí y me mandó una borrachera catastrófica por parte del hombre que duerme en mi cama que me hace pensar que, tal vez, Madre Tierra también se habría bebido algo chungo en la última Luna Azul antes de contestar a mis preguntas.
Conclusión: he terminado tan liada como estaba al principio.
Conclusión 2: sigo pensando que lo mejor es no pensar las cosas y actuar conforme me de el viento en la cara y vaya viendo cómo evolucionan las cosas.
Conclusión 3: en cuanto cobre la vendimia me voy a ver al Brujo del Páramo a que me quite el estrés, total… tengo todo el año para pelearme con el hombre que duerme en mi cama y dedicarme a otras cosas. ¿No?
PD: que alguien me ayude a ordenar mi mesa de trabajo y a despejar el desastre que tengo por casa T_T